Durante un evento celebrado el domingo en el Zócalo, la mandataria acusó que Estados Unidos aprovecha el combate al crimen organizado para intentar decidir quién es culpable o no e, incluso, dejó entrever que se busca influir de esa manera sobre las autoridades mexicanas electas.
Ayer lunes, la presidenta matizó sus declaraciones y señaló que no cree que el presidente Donald Trump esté detrás de esos intentos. En cambio, atribuyó esas posturas a grupos de ‘ultraderecha’ en Estados Unidos, de los que deslindó al mandatario estadounidense.
“Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos”, expuso el embajador de Estados Unidos.
Al respecto, la mandataria dijo estar de acuerdo en que hay que trabajar conjuntamente cuando hay problemas compartidos y uno de ellos, agregó, es la violencia que provoca la delincuencia organizada.