En tanto que Juan Cortina coincidió en que fortalecer al Senasica será indispensable para preservar la competitividad agroexportadora.
“No nada más es para exportaciones; también es para garantizar la sanidad y la inocuidad de los alimentos en México”, explicó.
La crisis sanitaria provocada por el avance del gusano barrenador en México ha expuesto el debilitamiento operativo del Senasica, en medio de recortes presupuestales y fallas en los mecanismos de inspección ganadera.
Más de un año después de la reaparición de la plaga en México, autoridades sanitarias han reconocido irregularidades en la emisión de certificados zoosanitarios, la reducción de personal especializado y deficiencias en la vigilancia epidemiológica, factores que facilitaron la expansión del parásito en estados del sur y sureste del país.
El impacto sanitario ha escalado durante los últimos meses. Desde noviembre de 2024, México ha acumulado más de 11,000 casos de gusano barrenador en animales —principalmente bovinos, aunque también se han detectado infecciones en caballos, cerdos y borregos—.
Datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica señalan que durante la primera semana de mayo se confirmó en la Ciudad de México el primer caso de infestación por gusano barrenador en humanos.
Mientras que al corte del 22 de mayo, el país acumula 235 casos de miasis, cifra que supera en 118 contagios el total registrado durante todo 2025, cuando se documentaron 117 casos.
El riesgo de la “estacionalidad” en la revisión del T-MEC
Uno de los temas que más inquieta al sector agroalimentario es que Estados Unidos impulse mecanismos de “estacionalidad” dentro del tratado, una figura que permitiría limitar importaciones mexicanas de productos frescos durante ciertas temporadas para proteger a productores estadounidenses.
Bosco de la Vega recordó que esa discusión ya estuvo presente durante la renegociación del T-MEC y advirtió que ahora vuelve con fuerza, impulsada por agricultores de estados políticamente estratégicos como Florida y Georgia.
“El principal reto para el campo mexicano será la estacionalidad”, afirmó.
El antecedente más reciente es el jitomate. Tras la imposición de aranceles compensatorios por parte de Estados Unidos, México redujo sus exportaciones y el precio del producto prácticamente se duplicó en supermercados estadounidenses.
“El gran perdedor es el consumidor americano”, sostuvo Esteve.
Juan Cortina explicó además que los productores estadounidenses ya buscan incluir nuevos productos mexicanos en investigaciones comerciales, como pepino, pimiento y berries.
Cambio climático y estrés hídrico agravan vulnerabilidad
Durante un seminario organizado por el Consejo Nacional Agropecuario, alertaron también de los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola mexicana, particularmente por la llegada de fenómenos extremos como “El Niño”.
Jorge Esteve advirtió sobre sequías severas en el norte y oeste del país, menores rendimientos en cultivos estratégicos y creciente presión sobre la disponibilidad de agua.
“El cambio climático es una realidad y quienes más lo sufren son los productores del campo”, señaló.
Además, sostuvo que México carece de una estrategia clara de seguridad alimentaria frente a futuras crisis globales. “La seguridad alimentaria es seguridad nacional”, insistió.
La revisión del T-MEC será larga
Esta semana comenzaron las reuniones bilaterales con funcionarios de alto nivel de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que la agricultura ocupará un lugar central en las próximas rondas.
Ebrard recordó que México y Estados Unidos mantienen una fuerte complementariedad comercial en productos agroalimentarios, por lo que ambos gobiernos deben proteger el libre comercio agroalimentario.
Los exnegociadores coincidieron en que la revisión del tratado no concluirá rápidamente y puede extenderse por años.
Francisco de Rosenzweig, exsubsecretario de Comercio Exterior, afirmó que el entorno comercial dejó atrás la lógica de libre mercado y hoy está dominado por disputas geopolíticas, subsidios y barreras comerciales.
Sostuvo que el tiempo juega a favor de México, especialmente ante el desgaste político de Trump y el proceso electoral estadounidense.
Sobre el equipo con el que el Gobierno de México irá a la revisión del T-MEC, el sector también expresó tener algunas reservas. Bosco de la Vega señaló que hoy no existe una estructura tan sólida como el “cuarto de junto” que operó en procesos anteriores.
“Sí veo voluntades de querer hacer algo, pero no veo una formalidad como la que vivimos”, sostuvo.
Recordó que durante las negociaciones previas existían mesas técnicas permanentes entre el gobierno y el sector privado, con especialistas por industria y seguimiento diario de cada ronda.
“Había una estructura formal en Economía; acabando las rondas en la noche, al día siguiente ya había reuniones. Eso no lo veo hoy”, afirmó.
Pese a ello, reconoció perfiles clave dentro del actual equipo negociador, entre ellos el secretario de Economía, Marcelo Ebrard; el exsecretario de Agricultura, Julio Berdegué; la empresaria Altagracia Gómez como enlace con la iniciativa privada; así como Juan Cortina y Jorge Esteve desde el sector agroalimentario.
“Tenemos gente muy valiosa, pero no tenemos la riqueza que teníamos en cada una de las mesas de trabajo”, añadió.
Francisco de Rosenzweig también defendió la necesidad de reconstruir mecanismos de coordinación estrecha entre el gobierno y las empresas.
“El sector privado contribuye mucho. Muchas veces te da elementos que no alcanza a ver el funcionario”, explicó.
Rosenzweig sostuvo además que el acompañamiento empresarial fue clave en negociaciones anteriores porque permitía identificar riesgos específicos por industria y fortalecer los argumentos técnicos frente a Estados Unidos.
Juan Cortina aseguró que el CNA y el Consejo Coordinador Empresarial mantienen comunicación permanente con las autoridades mexicanas y con organizaciones agrícolas estadounidenses y canadienses para defender la continuidad del tratado.
“El tiempo está del lado de México”, afirmó, al insistir en que el país no debe aceptar cambios apresurados que incorporen medidas proteccionistas permanentes al acuerdo.