En marzo, la estrategia de seguridad contra los cárteles lanzada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en alianza con países latinoamericanos, se convirtió en un mensaje para presionar al Gobierno de México para que exista mayor cooperación.
En ese momento, Trump se unió -entre otros- a los líderes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago para “destruir” con sus ejércitos a los grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas.
A mediados de mayo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent , pidió a apoyo a ''los socios en todo el mundo'' del Gobierno de Donald Trump para responder con firmeza en contra de Hezbolá y el Cártel de Sinaloa.
''Nuestros socios en todo el mundo tendrán que responder con fuerza ante la variedad de terroristas a los que nos enfrentamos, desde Hezbolá hasta el Cártel de Sinaloa', señaló durante el inicio de la reunión en París, Francia, sobre la lucha en contra del financiamiento al terrorismo.
''Nuestros socios europeos han de unirse a Estados Unidos para tomar medidas contra Irán mediante la designación de los financiadores y el desenmascaramiento de sus empresas fantasma y pantalla, el cierre de sus sucursales bancarias y el desmantelamiento de sus aliados'', agregó.
El Cártel de Sinaloa y otros grupos criminales mexicanos ya fueron designados por el Gobierno de Trump como organizaciones terroristas.