Operación enjambre
Creada en el Estado de México en 2024, durante la administración de Delfina Gómez, la Operación Enjambre nació como una ofensiva dirigida a detectar vínculos entre autoridades locales y organizaciones criminales. Con el avance de las investigaciones, el mecanismo dejó de concentrarse solo en esa entidad y se replicó en distintos puntos del país.
El primer gran despliegue ocurrió en territorio mexiquense, después del descubrimiento de fosas clandestinas en Nicolás Romero. A partir de ese caso, las indagatorias llevaron ante la justicia a más de 20 exservidores públicos por delitos relacionados con homicidio y secuestro. Entre los implicados figuran alcaldes y mandos de seguridad de municipios como Naucalpan, Coacalco, Jilotzingo y Amanalco.
La estrategia también alcanzó a Jalisco. En febrero de 2026, autoridades federales capturaron al alcalde de Tequila, Diego “N”, junto con tres funcionarios de su administración, señalados por presuntas extorsiones en contra de empresarios del sector tequilero y por supuesta colaboración con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Meses después, en mayo de 2026, la Fiscalía General de la República asumió las investigaciones abiertas en Tamaulipas para hallar posibles conexiones entre ayuntamientos y grupos delictivos.