Mientras tanto, la falta del registro nominal limita la precisión de las estimaciones de cobertura, apunta la evaluación.
“Sin un registro nominal de vacunación no podemos saber con precisión cómo está la cobertura y, si no sabemos cómo está la cobertura, no podemos saber cuánta plata se necesita ni qué tenemos que hacer”, explica la especialista.
Otros países de América Latina ya cuentan con estos padrones de vacunación. Santos dice que, gracias a las tecnologías actuales, los registros digitales no son difíciles de implementar.
“Pero es la prioridad que el país le ponga a la salud. Cuando vean la inmunización como una inversión y no como un gasto, todo va a cambiar”, indica.
Por todos estos problemas, México pasó de ser uno de los países con los mejores programas de vacunación a quedar rezagado en comparación con Chile, Argentina, Brasil, Colombia y Perú.
“A medida que el alcance del programa se ha ampliado para abarcar más grupos de población y vacunas, el presupuesto y la infraestructura también deben crecer para sostener y llevar a cabo esta agenda más amplia”, apunta el estudio.
Ahora, en el sexenio actual, se trabaja para recuperar el camino. La Secretaría de Salud reimpulsa las Semanas Nacionales de Vacunación; amplió las dosis del esquema de inmunización y compra de millones de vacunas.
Solo de las dosis contra el sarampión se han aplicado 37 millones desde el año pasado para controlar el brote de esta enfermedad. El problema es que las brechas se ampliaron tanto en los sexenios anteriores que el camino hacia la recuperación de las coberturas será más largo.