Las autoridades colombianas argumentan que los hipopótamos representan una especie invasora con impactos significativos en los ecosistemas del río Magdalena, afectando la calidad del agua, desplazando fauna nativa y generando riesgos para las comunidades locales. Diversos estudios documentan cambios en la dinámica ecológica de la región, así como incidentes de interacción peligrosa entre humanos y estos animales.
Pero especialistas coinciden en que el caso es atípico, pues, a diferencia de otras especies invasoras, los hipopótamos en Colombia generan también interés científico y turístico, lo que ha complicado la toma de decisiones.
Alternativas en disputa
La AZCARM insiste en que la translocación, aunque costosa y logísticamente compleja, es una solución factible que permitiría reducir la población sin recurrir a métodos letales.
Además, cuestiona la consistencia de las políticas ambientales al señalar que otras especies introducidas, como los búfalos de agua, generan impactos incluso mayores y no enfrentan medidas similares Zazueta también cuestiona los criterios utilizados para justificar la medida.
“El argumento es proteger los ecosistemas, pero en Colombia hay miles de búfalos de agua causando impactos incluso mayores. A ellos no los están matando. Entonces, ¿por qué a los hipopótamos sí?”, planteó.
A su juicio, el caso refleja una falta de voluntad política más que una ausencia de alternativas.
“Aunque no faltaban opciones, faltó voluntad. Hoy estamos ante lo que podría convertirse en uno de los casos más graves contra el bienestar animal de la historia”, advirtió.
“Aún estamos a tiempo, porque cuando existe una alternativa sin costo, viable y ética, elegir la matanza no debería ser la respuesta”, agregó.
Colombia acusa a México por no salvar hipopótamos de Pablo Escobar
El gobierno de Colombia respondió al llamado de AZCARM y la directora general de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y ministra de Ambiente, Irene Vélez Torres, aseguró que el Gobierno de México rechazó oficialmente la translocación de hipopótamos debido a que no considera viable la recepción de estos ejemplares en su territorio.
A través de redes sociales, Vélez aseguró que “¡México no se ofreció a salvar hipopótamos!” y explicó que desde 2024 existe una negativa oficial para recibir a estos animales.
La decisión apuntó, se sustenta en la postura de las autoridades mexicanas, que consideran inviable la traslocación. Además, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria había señalado previamente que cualquier ejemplar trasladado debería haber nacido en cautiverio, condición que no cumplen los descendientes de los hipopótamos introducidos ilegalmente en Colombia.
La AZCARM rechazó las declaraciones de la ministra de Colombia, las cuales calificó de "falsas y profundamente engañosas".
"México no rechazó ayudar. México rechazó una figura jurídica mal planteada desde el origen. De acuerdo con la Ley General de Vida Silvestre, la “traslocación” implica la liberación de ejemplares en vida silvestre, algo que jamás ha sido ni será, parte de la propuesta de AZCARM", apuntó la asociación.
El director de AZCARM aseguró que las autoridades de Colombia quieren hacer ver que México se negó, pero apuntó, lo que se negó fue liberar hipopótamos en ecosistemas donde no pertenecen.
"Eso sería una irresponsabilidad ambiental enorme. La diferencia no es menor. Es fundamental, nunca se propuso traer hipopótamos para soltarlos en México. Se propuso trasladarlos bajo protocolos muy estrictos, los ejemplares serían trasladados a zoológicos y centros de conservación en México, India y Perú. En donde vivirían bajo cuidado profesional, con reproducción controlada y sin impacto ecológico", apuntó,
“Aquí no hay falta de ayuda ni de voluntad ni de ayuda de México. Lo que hay es una falta de honestidad por parte del Ministerio de Medio Ambiente de Colombia”, agregó.
Los hipopótamos introducidos en Colombia durante la época del narcotraficante Pablo Escobar se han convertido en un problema ambiental y social creciente. Estos animales, originalmente traídos desde África para formar parte de un zoológico privado en la Hacienda Nápoles, lograron reproducirse y expandirse libremente tras la muerte de Escobar en 1993.
Uno de los principales factores que los convierte en una amenaza es su carácter invasor. El hipopótamo no tiene depredadores naturales en Colombia, lo que ha permitido que su población crezca de manera descontrolada. Esto altera los ecosistemas locales, ya que compiten con especies nativas por recursos y modifican el entorno acuático, afectando la calidad del agua y la biodiversidad.
Además, representan un riesgo para las comunidades humanas cercanas. Los hipopótamos son animales territoriales y pueden ser altamente agresivos, especialmente si perciben amenazas. En varias ocasiones se han reportado encuentros peligrosos con habitantes de la región, lo que incrementa la preocupación por la seguridad pública.