“Dejar ese dinero en las manos equivocadas es absolutamente algo que no debemos hacer”, alertó Marco Hannappel, presidente de Philip Morris International para América Latina y Canadá, durante la presentación del estudio en Washington, D.C.
El documento destaca que el 31.9 % de los cigarrillos consumidos en la región de América Latina y Canadá provienen del mercado ilícito: se estima que son 77,000 millones de cigarros en 11 países, lo que implica una pérdida estimada de 8,500 millones de dólares en ingresos fiscales durante ese año.
Solo en México, son 9,190 millones de cigarros de origen ilícito que se consumieron durante 2025, 23.3% del consumo total o bien 1 de cada 4. Lo que se dejó de recaudar por ello equivale a aproximadamente a cinco veces el programa Salud Casa por Casa, al que se le destinaron 4,000 mdp este año.
Para el presidente regional de Philip Morris, empresa que solicitó a KPMG el desarrollo del estudio, para inhibir la venta ilegal de estos productos es necesaria tanto la innovación como la coordinación institucional.
“Donde vemos que los niveles de lo ilícito disminuyen de manera efectiva, las autoridades están absolutamente coordinadas a través de una organización grupal o una gobernanza”, dijo.
A esto suma el desarrollo tecnológico, la recopilación de inteligencia y la acción basada en datos como medidas para ayudar a combatir este problema. Plantea, además, que una regulación equilibrada que permita la comercialización de nuevos productos libres de humo puede poner fin al tabaquismo, lo que reduciría indirectamente el comercio ilícito.
Son recursos que, de otro modo, podrían financiar bienes públicos tales como la salud, la educación, la infraestructura y la capacidad de aplicación de la ley. En cambio, son captados por un mercado ilícito.
Marco Hannappel, presidente de Philip Morris para América Latina y Canadá.