El 19 de febrero, Cofepris alertó por la falsificación de la pluma Victoza, que contiene liraglutida en solución inyectable. Las piezas, que estaban destinadas solo al sector salud público, fueron manipuladas y distribuidas fuera del circuito autorizado. En ellas no se encontró el principio activo y la solución se observó turbia.
Otra alerta se publicó el 26 de marzo, igual por la falsificación de Ozempic.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), además, advirtió en 2023 de lotes falsificados en Brasil, Reino Unido y Estados Unidos, donde también se identificaron más piezas apócrifas este 2026.
Riesgos a la salud
Casi siempre, los medicamentos falsificados se comercializaron de manera ilegal a través de plataformas de comercio electrónico, sitios web y aplicaciones de dispositivos móviles a precios más bajos.
Cofepris advierte que comprarlos ahí representa un riesgo. “Aumenta la probabilidad de adquirir insumos falsificados, adulterados, alterados, contaminados o robados. Incluso, pueden tratarse de productos introducidos al país de manera ilegal, muestras médicas, medicamentos destinados a destrucción por diversas causas, entre ellas que incumplen con los requisitos de calidad, seguridad y eficacia”.
Agrega que consumir estos medicamentos sin padecer alguna enfermedad "puede causar graves daños a la salud o incluso la muerte".
El uso indiscriminado también puede provocar “estrés excesivo” en el hígado o páncreas, lo que podría resultar en un fallo de dichos órganos.
Investigaciones recientes de la FDA, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y Health Canadá reportaron pensamientos suicidas y conductas autolesivas en usuarios de Ozempic, que se recomienda solo bajo vigilancia médica.
Vence patente de Ozempic
En México, la patente de Ozempic venció en marzo. También terminó en otros países. Esto permitirá su fabricación genérica en unos 40 territorios.
A decir de los especialistas, esto puede tener dos impactos. Gilberto Castañeda considera que ayudará a reducir el costo del medicamento y esto puede incentivar su compra formal.
El experto de CellX avizora un posible efecto negativo: que, al ser producido por varias empresas, se extiendan las versiones pirata.
Y es que, coinciden, es difícil detener las falsificaciones o identificarlas. Con las nuevas tecnologías, los empaques falsos son más idénticos al original.
“¿Qué es lo que hacen entonces las compañías farmacéuticas? Empiezan a utilizar tecnologías muy parecidas a las que se utilizan con los billetes, por ejemplo, marcas de agua, hologramas que no se pueden copiar fácilmente”, explica el investigador del Cinvestav.
“El problema es que el cliente no los identifica a simple vista, hay que estar entrenado para poder buscar el holograma”.
Otro problema es que Cofepris no decomisa las piezas apócrifas, como sí hace la FDA.
En muchos casos, solo ordena a las farmacias o distribuidores inmovilizar las piezas en caso de que correspondan a los lotes falsificados.
“Cofepris tiene recursos limitados y un universo enorme de productos que vigilar. Pero el modelo sí necesita evolucionar”, agrega el experto de CellX.
Así que a los consumidores les recomienda dudar de la calidad del fármaco si el precio es demasiado bajo, si el lugar donde lo compran no tiene licencia sanitaria o si el producto no contiene un certificado de análisis verificable por lote.