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Las estrategias que cambiaron la salud en México antes del Servicio Universal

La presidenta Claudia Sheinbaum anunció el decreto para la creación del Servicio Universal de Salud para que la ciudadanía reciba atención en los sistemas públicos, sin importar dónde estén afiliados.
mar 07 abril 2026 06:54 PM
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“Es un paso histórico el que estamos dando, avanzando hacia el Servicio Universal de Salud”, destacó la presidenta Claudia Sheinbaum durante el anuncio de decreto de la estrategia. (Foto: IMSS Bienestar / 𝕏)

A lo largo de los años, el gobierno federal ha creado y disuelto diferentes estrategias para ampliar la cobertura de salud a la población. La más reciente es la credencialización del Servicio Universal de Salud, que promete que las instituciones del sector público compartan infraestructura y servicios para atender a las personas.

Antes, los esfuerzos de políticas estaban más enfocados en la población sin cobertura médica, como el Seguro Popular, que desapareció en 2018, y después surgió el INSABI, que también sufrió modificaciones. ¿Qué tenían de especial?

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Seguro Popular: ¿Qué es y por qué desapareció?

Al inicio de los 2000, el gobierno federal estableció en su Programa Nacional de Salud 2001-2006 el Seguro Popular de Salud, para atender a las familias no aseguradas mediante cuotas anticipadas subsidiadas.

De acuerdo con el acuerdo de las reglas de operación e indicadores, publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) del 15 de marzo de 2002, el Seguro Popular era un instrumento público y voluntario, con costo cubierto mediante un subsidio federal.

En vez de realizar pagos de cuotas de recuperación por el concepto de servicios médicos, se realizaba un pago anticipado según el nivel de ingresos de las familias.

“El Seguro Popular de Salud posibilitará que familias con capacidad limitada de pago puedan adquirir un seguro de salud que incluye el catálogo de intervenciones y los medicamentos asociados a dicho catálogo”, señala el DOF.

En ese entonces, el costo nacional era de 1,411 pesos por persona, pero la cuota era calculada mediante un estudio socioeconómico. Tras la integración en el programa, las personas beneficiarias recibirían una credencial de identificación.

Según el DOF, los servicio incluía:

Programación de exámenes preventivos
Programación de citas para consultas
Integración de expedientes clínicos
Mecanismo de referencia y contrarreferencia
Expedición y surtimiento de recetas

Además de un servicio de atención del Seguro Popular de Salud para informar, asesorar, atender las reclamaciones de los asegurados.

El programa inició en algunas entidades, y posteriormente evolucionó. Al inicio, se entregaba una póliza con una duración de tres años, pero la cobertura estaba limitada a 294 intervenciones, 633 tipos de medicamentos y 37 insumos específicos, especificados en el Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES).

En 2018, el año en que se desarticuló, reportó tener al 44.7% de la población asegurada, con atención en los Centros de Salud y Hospitales de los Servicios Estatales de Salud. Eso significaba que la brecha de personas sin cobertura pasó de 55.6 millones en el 2000, a 22.4 millones.

Sin embargo, de acuerdo con el IMSS, el Seguro Popular era una financiera que se dedicaba a transferir recursos a subsistemas estatales, que a su vez decidían cómo y en qué gastaban esos recursos, muchas veces privilegiando la contratación de servicios privados. Este mecanismo generó desigualdades en el acceso a la salud.

Estos fueron los argumentos por lo que el gobierno decidió desaparecer el Seguro Popular en 2018, pero hasta 2019 seguía contando con presupuesto de gasto público entre otros de sus programas asociados, como el Seguro Médico Siglo XXI, PROSPERA Programa de Inclusión Social y el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA).

Durante esta transición, surgió el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI).

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De INSABI a IMSS Bienestar

En 2020, se decretó la creación del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) para ampliar la disponibilidad de servicios de salud sin costo y de alta calidad para personas que carecieran de cobertura.

La meta principal era transformar y mejorar el sistema de salud en México, con énfasis en la universalidad, la igualdad y la calidad de la atención médica, según el programa institucional de 2020 a 2024.

De cierta manera, El INSABI surgió como sucesor del Seguro Popular, pero sin necesidad de realizar una inscripción, lo que facilitó el acceso directo a la atención, tanto para mexicanos como extranjeros y migrantes, pero el estudio INSABI: avances y retrocesos en la política de salud para fomentar el desarrollo social en México, esta tarea tuvo problemas para ser eficiente.

“La ausencia de una planeación estratégica ha sido un factor crítico señalado por expertos, quienes argumentan que la falta de experiencia en temas de gestión sanitaria de los directivos ha repercutido negativamente en la operatividad del INSABI”, señala el artículo.

La imposibilidad de incrementar los recursos de inversión en el Instituto también fueron factores importantes para limitar su funcionamiento, con escasez de medicamentos y recursos para atender a 68.1 millones de personas.

El INSABI tuvo una historia corta, ya que desapareció en 2023 para fusionarla con otra institución: IMSS-Bienestar.

El IMSS-Bienestar tiene casi 50 años

De acuerdo con el IMSS, el primer antecedente de este programa se remonta a 1973, cuando se modificó la Ley de Seguro Social para facultar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a extender su atención a núcleos de población sin capacidad contributiva, de extrema pobreza y profunda marginación.

Desde 1979, ha tenido varias evoluciones y cambios de funcionamiento y convenios, pero manteniendo el foco de atender a la población sin seguridad social. Fue hasta 2018 cuando obtuvo el nombre actual, IMSS-Bienestar y amplió su presencia en varios estados de México.

Hasta 2025 reportó estar en 19 entidades, con 10.8 millones de personas inscritas
que tienen derecho a recibir consultas, medicinas, estudios de laboratorio y cirugías en una red de centros de atención y hospitales.

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¿Qué hay de nuevo con el Servicio Universal de Salud?

Esta estrategia no está dirigida para personas sin cobertura, sino a ampliar la existente en los servicios de salud pública.

Es decir, que una persona que esté adscrito en el IMSS o el ISSSTE, pueda acceder a uno u otro servicio sin impedimento.

“El objetivo es que, cuando nosotros dejemos el gobierno, cualquier mexicano o mexicana pueda ir a atenderse de cualquier padecimiento a cualquier institución de salud y pueda ser recibido; que si es derechohabiente del IMSS se pueda ir al ISSSTE o al IMSS Bienestar; que si se es derechohabiente del IMSS Bienestar pueda irse al IMSS o al ISSSTE”, declaró la presidenta Claudia Sheinbaum.

“¿Qué ventaja tiene esto? Eficientar el sistema (...) Es un paso histórico el que estamos dando, avanzando hacia el Servicio Universal de Salud”, destacó en la conferencia matutina.

Para ello, se implementará un Servicio Universal de Salud con bases de datos compartidas, iniciando con la credencialización para la que se cuenta con 2,000 equipos especializados. A través de la credencial, la población mexicana podrá encontrar atención gratuita en todas las instituciones de salud pública, además, funcionará como identificación oficial y reemplazará paulatinamente los carnets del IMSS y del ISSSTE.

Este año, también se contempla la creación de una aplicación móvil para tener una versión digital de la credencial.

La operación iniciará el 1 de enero de 2027, y continuará con evolución gradual para incrementar servicios.

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