Las metas tenían por plazo 2025, pero se extendieron hasta 2030. No hay muchas posibilidades de que se cumplan.
Barquera, quien también es director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública de México, dice que las causas del poco avance están identificadas.
Algunas tienen que ver con factores genéticos, pero a nivel global el factor más común es el cambio en los patrones de alimentación y el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.
Plan contra la obesidad
La OMS, la Federación Mundial de la Obesidad y Unicef diseñaron un Plan de Aceleración para el control de la obesidad con cinco medidas que han demostrado su efectividad:
-Impuestos a los alimentos ultraprocesados y las bebidas azucaradas.
-Reducir la publicidad digital de la comida chatarra dirigida a niños.
-Prohibir la venta de estos productos en las escuelas.
-Reforzar la lactancia materna, que genera un efecto protector contra la obesidad.
-Evitar los conflictos de interés con la industria alimentaria.
En México, asegura Barquera, la Secretaría de Salud revisará el plan en estos días, a fin de fortalecer la estrategia contra la obesidad. Porque, aunque ya aplica varias de esas medidas, es necesario reforzarlas para que no pierdan su efecto.
Por ejemplo, el impuesto a las bebidas azucaradas sigue por debajo de las recomendaciones internacionales, ilustra. Aun así, evitó que la obesidad en adultos continuará con un crecimiento acelerado desde que se impuso por primera vez en 2014.
“Tiene 10 años que la obesidad no aumenta de forma significativa en los adultos en México. Son algunos de los pequeños avances que se empiezan a ver, pero esperamos que pronto representen ya reducciones”.