La ASEM señaló que este acto generó indignación entre los miembros del Servicio Exterior Mexicano (SEM), quienes consideran que se pone en riesgo la institucionalidad del Estado y se desvirtúa el objetivo principal del cuerpo permanente de funcionarios del Estado encargado de representar a México en el extranjero.
La ASEM lamentó que algunos miembros del gabinete federal ignoren la importancia del cuerpo diplomático y subrayó la preocupación por el ofrecimiento a un exfuncionario que aparentemente perdió la confianza de sus superiores para seguir desempeñando funciones en su área de especialización.
"Resulta preocupante que a un director general que, aparentemente, ha perdido la confianza de sus superiores para continuar desempeñando funciones en su ámbito de especialidad, se le haya ofrecido investirlo con la responsabilidad y los plenos poderes de representar al Estado mexicano como embajador ante otro Estado soberano", afirmó la ASEM.
La organización también advirtió que decisiones como esta menoscaban la posición del Servicio Exterior Mexicano como órgano del Estado y carecen de respeto hacia las naciones a las que se pretende enviar a estos funcionarios. Además, enfatizó que tales acciones debilitan la capacidad de México para mantener una interlocución sólida y profesional con sus contrapartes internacionales.
La ASEM recordó que México cuenta con diplomáticos de carrera altamente capacitados, quienes constituyen un activo estratégico esencial, especialmente en un momento en el que la política exterior requiere de profesionales con experiencia y compromiso.