Estos crímenes, agregó, se convirtieron en un punto de inflexión en el debate sobre la violencia en el país. A pesar de la magnitud del dolor, aseveró que la respuesta no fue de confrontación o violencia, sino de un firme compromiso por buscar la paz.
La clave para lograr una paz duradera, según la institución, radica en la justicia, la verdad y la reparación para aquellos que han sufrido los efectos de la violencia.
"Escuchar implica reconocer a las víctimas como el centro de cualquier esfuerzo de pacificación, no como una cifra más, y aceptar que sin verdad, justicia y reparación para ellas no puede haber una paz auténtica ni duradera", se señala en la editorial.
En este contexto, la iglesia impulsa el Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa centrada en la escucha activa, que busca dar voz a las víctimas y contribuir a la construcción de una cultura de paz en el país. Desde su inicio, el Diálogo promueve la idea de que, sin justicia para las víctimas, no se podrá alcanzar una paz auténtica.