Se trata de un indictment, es decir, la acusación que hizo un gran jurado en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York tras determinar que existían pruebas suficientes para imputarle los cargos de conspiración narcoterrorista y conspiración para importar cocaína.
La relación de Maduro con México
A Maduro se le acusa, entre otras cosas, de utilizar sus cargos públicos “para transportar miles de toneladas de cocaína a los Estados Unidos” y corromper las instituciones de Venezuela.
Entre 2006 y 2008, cuando fue canciller, Maduro supuestamente proporcionó pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y facilitó cobertura diplomática a aviones utilizados por lavadores de dinero para trasladar las ganancias de la droga desde México hacia Venezuela. La cobertura diplomática es una protección especial.
“Maduro facilitaba el movimiento de aviones privados bajo cobertura diplomática para garantizar que los vuelos no fueran inspeccionados por las fuerzas del orden o el ejército", según la acusación.
"En estas ocasiones, Maduro llamaba a la embajada venezolana en México para informar que una misión diplomática llegaría en un avión privado. Entonces, mientras los traficantes se reunían con el embajador venezolano en México, su avión se cargaba con las ganancias de la droga. A continuación, el avión regresaba a Venezuela bajo cobertura diplomática”.
Los otros acusados
Estados Unidos también acusa a otros funcionarios de Venezuela y a la esposa e hijo de Maduro de colaborar con las organizaciones criminales Tren de Aragua, Cártel de Sinaloa y los antiguos Zetas. También los señala de trabajar con las FARC y el ELN de Colombia.
“Los acusados se asociaron con narcotraficantes y grupos narcoterroristas que enviaban cocaína procesada desde Venezuela a Estados Unidos”, se lee en la acusación.
Todo para traficar entre 200 y 250 toneladas de cocaína cada año a través de Honduras, Guatemala y México. Los traficantes que operaban en estos países supuestamente “pagaban una parte de sus propias ganancias (sobornos) a los políticos que los protegían y ayudaban”.
Desde Venezuela salían lanchas rápidas, barcos pesqueros y buques portacontenedores. Además de envíos aéreos desde pistas de aterrizaje clandestinas y “aeropuertos comerciales bajo el control de funcionarios gubernamentales y militares corruptos”, según la acusación.
Uno de los cargamentos señalados supuestamente llegó al aeropuerto de Campeche en 2006. Las autoridades mexicanas incautaron más de 5.5 toneladas de cocaína y los narcos venezolanos tuvieron que pagar un soborno de 2.5 millones de dólares a Cabello Rondón, ex ministro del Interior de Venezuela, a través de un miembro de su familia, para que no fueran detenidos.
Según la acusación, entre 2003 y 2011 los Zetas colaboraron con un grupo de narcotraficantes colombianos para transportar cocaína desde puertos de Venezuela a puertos de México, y de ahí a los Estados Unidos, protegidos por militares venezolanos llamados “los generales”.