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Tres años de AMLO: la oposición llega unificada, pero estancada

La oposición enfrenta crisis internas en sus partidos, falta de liderazgos y el reto de mantenerse unida en los tres años que restan del gobierno de AMLO para llegar al 2024 unificada.
mar 30 noviembre 2021 11:59 PM
Oposición en la Cámara de Diputados
Los dirigentes nacionales: Marko Antonio Cortés (PAN); Alejandro Moreno Cárdenas (PRI) y José de Jesús Zambrano (PRD), junto a los coordinadores parlamentarios Jorge Romero (PAN); Rubén Moreira (PRI) y Luis Espinosa Cházaro (PRD) con legisladores y alcaldes de Va Por México.

El presidente Andrés Manuel López Obrador termina su tercer año y arranca el cuarto con niveles de popularidad por arriba del 60%, según diferentes encuestas; en contraste, la oposición, que desde la derrota de 2018 no ha podido recomponerse, se mantiene estancada. Por separado, hace tres años, PAN, PRI y PRD obtuvieron 19%, 18% y 5%, es decir, el 42% de los votos, y tres años después bajaron al 38%, al obtener 18%, 17% y 3%, respectivamente.

A pesar de esos porcentajes, el 6 de junio las fuerzas opositoras se anotaron un triunfo al reducir el número de diputados a Morena y sus aliados. Sin embargo, para los analistas no se puede decir que las elecciones intermedias hayan sido un punto de inflexión y cambio de rumbo político. Valoran que la oposición sólo tiene oportunidad en la medida en que pueda mantenerse unida, hacerlo en torno a un programa serio y resolver sus conflictos internos.

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Comienzan a revivir

En 2018, la Coalición de Morena, Partido del Trabajo y Encuentro Social (PES) ganó la Presidencia, la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados –que llegó a mayoría absoluta gracias a diputados que “brincaron” de partido o a acuerdos con el PVEM– más cinco gubernaturas.

La fuerza morenista y el peso del presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a arrasar en junio pasado, al ganar 11 de 15 gubernaturas en disputa.

Hoy los morenistas gobiernan en total 17 entidades y son mayoría en 19 Congresos locales. Solo en la Ciudad de México, su bastión electoral, mostraron debilitamiento, al ser derrotados en 8 alcaldías. Además, perdieron 57 diputados federales y no alcanzaron mayoría calificada.

Pero frente a Morena y sus aliados, el PT y PVEM, que sumaron 42.76% de los votos de la pasada elección de junio, fueron más los ciudadanos que apoyaron a otras fuerzas políticas, en total 53.60% de los votos, aunque esta cifra se logra sumando cuatro partidos opositores y a otros tres que ya perdieron el registro.

POPULARIDAD AMLO

ENCUESTADORA APROBACIÓN FECHA
Mitofsky 64% 1 de noviembre 2021
Oráculus 62% 03-nov-21
El Financiero 60% oct-21
Varela y Asociados 62 sep-21
GEA ISA 54 sep-21
Reforma 60 ago-21
Enkoll 59 ago-21
Demotecnia 67 ago-21

¿Cuáles son los partidos de la oposición en México?

La oposición que sigue “viva” es la Coalición va por México, que conforman el PAN, el PRI y PRD, además del Partido Movimiento Ciudadano (MC), que compitió en solitario.

El PAN incrementó 33 sus diputados y hoy son 113 (considerando una renuncia la semana pasada); el PRI aumentó a 71 (24 más). El PRD perdió 5 diputados y MC otros 5, pero este último ganó la gubernatura de Nuevo León.

El politólogo de El Colegio de México José Antonio Crespo evalúa que uno de los factores por los que la oposición no ha podido repuntar del todo es porque no se olvidan sus malos gobiernos.

“Los dos gobiernos del PAN quedaron muy mal, defraudaron a la gente y en el gobierno de Enrique Peña Nieto prevaleció la corrupción y la frivolidad, ninguno dio los resultados que se esperaba”, explica.

Por eso perdieron en 2018 y aún arrastran esa crisis de legitimidad, pero también una disputa interna por la conducción y el rumbo a seguir, considera.

En el caso del PRI, que fue el principal perdedor de junio al ser derrotado en ocho gubernaturas, entre ellas Campeche, que gobernó su dirigente nacional Alejandro Moreno, sigue en disputas internas, un ejemplo es que expulsó en septiembre a quienes pidieron la renuncia de Moreno ante la derrota electoral: Ulises Ruiz, exgobernador, y Nallely Gutiérrez Gijón, presidenta de la organización nacional adherente Colegio Profesional de Derecho.

En el PAN, en tanto, sigue la fuga de liderazgos y vive en la confrontación. La más reciente fue el 4 de noviembre, tras divulgarse un audio de su dirigente nacional Marko Cortés –recién reelecto en octubre pasado– en el que supuestamente admite que no hay posibilidades de ganar en 5 de 6 elecciones locales de 2022, ni de triunfar en el relevo presidencial de 2024.

Gobernadores como el de Aguascalientes, Martín Orozco, y senadores han lanzado críticas contra Cortés Mendoza. El legislador Gustavo Madero abandonó la bancada y renunciaron al PAN Judith Fabiola Vázquez y Martha Márquez, esta última el 12 de noviembre, con una vieja acusación a la cúpula panista: el control del padrón de militantes para manipular la elección de candidaturas y dirigencias. Crespo resume las disputas como un conflicto interno entre generaciones:

“Grandes figuras del PAN se han alejado y quedaron un grupo de jóvenes que no son convincentes y los del PRI carecen de prestigio… y en el PRD igual, prácticamente Morena se llevó a las bases y los que quedaron tampoco tienen mucho que ofrecer”, analiza.

 

Sin embargo, no es sólo interno el problema que enfrentan los partidos de oposición, valora la politóloga Karolina Monika Gilas, integrante del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

“Están enfrentándose a un presidente con un talento excepcional para imponer y controlar la agenda que le interesa”.

Por eso, dice, “la oposición sigue detrás, reaccionando a ese discurso del presidente, sin lograr colocar sus propios temas, intereses y propuestas en el debate público”.

Los tres años pasados ha sido el mandatario el que ha marcado la agenda pública y por eso la oposición no figura, “el liderazgo de Morena y López Obrador es muy fuerte y por ahora pareciera que así va a seguir” salvo que la oposición logre articular propuestas convincentes, todo es posible, pues falta mucho.

Además, se requiere también que la oposición tenga capacidad para acordar con el gobierno, “porque no se trata tampoco de oponerse a todo”, considera.

La académica del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) Lourdes Morales Canales, directora de la Red por la Rendición de Cuentas, expone que la oposición tuvo una oportunidad en 2020, a raíz de la pandemia de COVID, para marcar agenda vía la propuesta de establecer un ingreso mínimo vital.

Eso hubiera permitido paliar la desgracia que están viviendo millones de familias, pero el gobierno no escuchó y la propuesta no procedió. Después de ese momento en las elecciones pasadas pudieron “recuperar un poco, quitar diputaciones a Morena, pero no lo suficiente. Ahora, habrá que ver si con sus votos actúan como contrapeso real y mantienen la vigilancia social”.

Pero considera que los partidos que busquen ser opción deben dar ejemplo y hasta ahora, a juzgar por las viejas formas de hacer política, no se aprecia que lo hagan.

“Hay una pérdida de brújula, no se ve una identidad, un proyecto político articulado, como que cayeron en la trampa de la lucha electoral, de aglutinar esfuerzos para conquistar posiciones de poder sin tener detrás un proyecto político bien estructurado”.

Pero esa situación de crisis –expone- les da también oportunidades: “ojalá la situación que enfrentan sirva para una redefinición de los partidos y su fortalecimiento, empezando porque ellos mismos deberían ser modelo de transparencia y rendición de cuentas para poder tener esa credibilidad, abrirse al debate a escuchar propuestas de la sociedad”.

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Morales Canales asegura que todos los partidos, en el gobierno o en la oposición, son iguales en cierto sentido:

“Hay una crisis muy fuerte dentro de los partidos y no logran consolidar una agenda que responda a las urgencias de la población. Vivimos una crisis muy fuerte de derechos humanos, violencia, salud, desigualdad y no han logrado articular un discurso y una propuesta que los contacte con la población”, explica.

Por otro lado, en las Cámaras de Diputados y el Senado, donde los partidos tienen legisladores, se supone, representan a los ciudadanos, las fuerzas políticas han dejado mucho que desear.

“El nivel de debate que revelan es bajísimo, ya no se utilizan argumentos ni ideas sino insultos y descalificaciones. Estamos viviendo unos de los momentos más oscuros en la calidad de la representación”.

Y lo grave de todo esto es, recalca Morales Canales, que el debilitamiento del sistema de partidos debilita la democracia.

“Se necesitan partidos políticos fuertes, robustos, que cumplan los estándares de transparencia y que reflejen el pluralismo ideológico que hay en el país. Lo que menos nos favorece es un solo proyecto, ni siquiera al partido dominante le conviene, porque finalmente es el que absorbe el costo político del fracaso y ninguna política pública es perfecta”, advierte.

2018-2021 REPRESENTACIÓN EN LA CÁMARA DE DIPUTADOS


PARTIDO 64 LEGISLATURA 65 LEGISLATURA DIFERENCIA
PAN 80 113* 33
PRI 47 71 24
PRD 20 15 -5
PT 29 33 4
PVEM 16 43 27
MC 28 23 -5
MORENA 247 202* -45
PES 31 0 -31
SIN PARTIDO 2 0 -2
*Esta cifra ya considera una renuncia al PAN el 24 de noviembre
 

¿Qué necesita la oposición para ganar en 2024?

Parte de la problemática que enfrenta la oposición es porque, indica Gilas, del IIJ de la UNAM, uno de los temas impulsado desde la presidencia es el relevo de 2024 y el sucesor.

Eso ha hecho que quizá haya un “exceso” de aspirantes dentro de Morena, lo que desvía la atención a esos temas y hace que el presidente mantenga sus niveles de aprobación.

Pero en los tres años por venir, asegura, el panorama sí puede cambiar y elementos como la coyuntura nacional o internacional, la nueva ola de COVID, las nuevas variantes del virus, los problemas económicos “todo eso podría tener impacto en la segunda parte del sexenio y eventualmente modificar las cosas”.

Para entonces, abunda Gilas, la oposición tiene como una de sus decisiones más importantes definir si confirma su coalición pero “parece ser que no hay en la oposición liderazgos fuertes con los cuales pueda postularse en 2024”.

Además “el reto será que el PRI siga unido con PAN y PRD en un bloque opositor” lo que podría depender por ejemplo, de su voto en torno a la reforma eléctrica, “ahí habrá que ver más bien si los partidos logran esa disciplina en sus bancadas”.

En cambio, en otras reformas sí se supondría que mantendrían un frente común. Por ejemplo, señala, en el tema electoral, pues no se aprecian diferencias en torno a mantener el financiamiento público o impedir la reducción de diputaciones plurinominales.

Frente a la pregunta ¿Qué le queda a la oposición por hacer? Crespo Mendoza plantea que sólo tiene una opción, frente al fuerte liderazgo del presidente López Obrador y es unificarse para contender en 2024.

Sería viable en las circunstancias actuales pensar en que entre todos, incluido Movimiento Ciudadano –que de otra forma quedaría marginado ante los dos polos, gobernante y opositor, sostiene- se coaliguen con un solo candidato presidencial, surgido de una elección interna abierta a la ciudadanía.

“Esa sería la opción que tiene la oposición pues le daría mucho más posibilidades de las que tiene ahorita para ganarle a Morena. Y eso, siempre y cuando el PRI se mantenga en la oposición”.

La ventaja que el académico ve en ese escenario es la integración de un gobierno de coalición y que se mantenga la pluralidad.

En esa elección primaria, que reconoce, ya se comienza a manejar en círculos opositores, podrían participar incluso los desplazados de Morena pues es claro que el presidente López Obrador impulsará a la jefa de gobierno de la ciudad Claudia Sheinbaum así que puede pensarse en una escisión en las filas morenistas.

Pero faltan 3 años muy difíciles –sostiene Morales Canales- y antes de pensar en posiciones de poder y candidaturas “debieran pensar en el proyecto porque el que posiciones políticas tan antagónicas como PAN, PRI y PRD traten de coaligarse debiera ser producto de consensos , deliberaciones y vinculación con la ciudadanía.

Pero lo cierto es que “los partidos se siguen hablando con ellos mismos, basta ver la reelección, fue con total opacidad, los candidatos fueron impuestos cupularmente y no se tomó en cuenta el desempeño de los legisladores para ser postulados a reelección” lo que no es un buen augurio para nadie.

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