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El gobierno federal y Morena van por nueva reforma electoral, ¿a modo?

El presidente López Obrador ha informado que se enviará una reforma electoral para desaparecer al INE; expertos advierten que se podría favorecer la concentración de poder del gobierno en turno.
mar 04 mayo 2021 12:04 AM
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El presidente tiene en la mira una reforma para eliminar al INE y al Tribunal Electoral.

Siete años después de la última reforma “refundacional” de 2014, el Gobierno y el partido en el gobierno, Morena, no solo han declarado al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) como “enemigos de la democracia” sino han dejado en claro que consideran “inevitable” avanzar hacia una nueva reforma electoral.

Desde Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador criticó a los consejeros del INE y a los magistrados del Tribunal Electoral, al cuestionar el fallo que dejó fuera de la contienda por las gubernaturas de Guerrero y Michoacán, a Félix Salgado y Raúl Morón, respectivamente.

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“¿Ustedes creen que estos consejeros, estos magistrados defienden la democracia? No, aunque parezca increíble, son enemigos de la democracia, no la quieren. ¿Esos organismos los crearon para eso, para que no haya democracia?”, lanzó López Obrador desde la mañanera del viernes 30 de abril.

Ese largo capítulo –el de Macedonio y Morón– que por semanas enfrentó a Morena con las autoridades electorales y debiera cerrarse con la designación de los sustitutos de ambos, amenaza con continuar una vez pasada la elección del 6 de junio, toda vez que legisladores morenistas han dejado claro de lo “inevitable” que es avanzar hacia una nueva reforma electoral.

La idea de cambiar las reglas del juego no surge del descontento de la oposición, como históricamente se ha dado en el país, sino del gobierno, secundado por Morena, partido que ha acompañado la promoción de desconfianza hacia el árbitro electoral que se emite desde la Presidencia.

Los especialistas en leyes electorales María Marván y Arturo Espinosa Silis estiman que una vez concluida la contienda en marcha e integrada la 65 Legislatura, se podrá aterrizar con mayor detalle la conveniencia o no de empujar nuevas reglas del juego que, invariablemente, tendrían su debut en la elección federal de 2024, pero que deberán tener una premisa:

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Reforma, ¿para qué?

“Con una reforma electoral a modo es claro que perdería el país y la democracia mexicana, abunda el experto en temas electorales, Arturo Espinosa Silis.

Advierte que lanzar la idea de una nueva reforma sin duda tiene su origen en la supuesta parcialidad de algunos consejeros electorales y sus decisiones por los casos Salgado, Raúl Morón y los candados del INE para evitar la sobrerrepresentación en la Cámara Baja.

Pero, no sería la primera vez que se buscaría remover a consejeros electorales "a capricho”.

"En 2007 ya lo lograron. Y en 2014, al justificar el cambio electoral de IFE a INE, acabaron removiendo a los consejeros electorales. Tres de ellos, volvieron a ser designados, pero una de ellas, no: María Marván Laborde”, recuerda.

Actualmente, puntualiza, se repite “el mismo capricho de siempre: no nos gustan las decisiones de la autoridad electoral, entonces lo que buscamos en remover a sus integrantes”.

Precisamente Marván, quien el 4 de diciembre de 2013 se convirtió en la primera y única mujer en presidir el Consejo General del IFE –cargo que desempeñó hasta el 7 de enero de 2014, en los primeros 23 años de historia del Instituto– considera que una reforma electoral no puede surgir sin un objetivo específico.

Una reforma ¿para qué? Se cuestiona la exconsejera y destaca el trato diferenciado que se persigue entre consejeros del INE y ministros del Tribunal Electoral:

“Primero, habrá que saber qué tienen en la cabeza el partido o los partidos que la impulsen. Mario Delgado ha hablado de una reforma electoral para cambiar la autoridad administrativa electoral. Es decir, quiere cambiar el INE, no así el Tribunal Electoral”, desglosa.

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Reforma ¿a modo?

Hoy en día, “muchas de las cosas que molestan al partido mayoritario (Morena) y a AMLO son aspectos que ellos en su momento exigieron como parte de una reforma electoral, por ejemplo, el nuevo modelo de comunicación política, que establece la neutralidad de los servidores públicos durante las campañas, recuerda el consultor Arturo Espinosa.

“Habría que establecer un planteamiento serio de reforma electoral y, a partir de ello, podernos pronunciar”, refiere luego de que en su conferencia mañanera del 13 de abril, López Obrador dijo abiertamente que se requiere un órgano “realmente independiente”.

En entrevista en el Senado, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ricardo Monreal, dijo que es “inevitable” la revisión del principio de legalidad de los órganos electorales, "para que no abusen y no se excedan en su función".

Incluso, fue más allá al plantear como viable una reforma electoral que elimine las 200 diputaciones de representación proporcional, luego de que el Tribunal Electoral confirmó los lineamientos del INE para que en la asignación de plurinominales se evite la sobrerrepresentación de los partidos en la Cámara de Diputados.

“Quizá Morena incluso proponga sólo quedarse con los 300 distritos sin representación proporcional, es una posibilidad para no disputar la representación proporcional. Sería dejar la mayoría pura, el sistema de mayoría relativa sin proporcionalidad porque todos los partidos tienen fuerza (…) pero es una propuesta al aire”, indicó el coordinador morenista en la Cámara alta.

El senador explicó que cada que hay elección, eso da pie a una reforma electoral y ello, “no debe extrañar a nadie”, por lo que en esta ocasión podría prescindirse de la representación proporcional, “o revisarse a los tribunales estatales, o la urna electrónica, o facultad y funciones del órgano electoral.

De su lado, Mario Delgado Carrillo, líder nacional de Morena opinó que el INE “ya caducó”, que continúan con viejos vicios y que algunos de sus integrantes no están al servicio del interés general de la nación.

“No podemos permitir un retroceso en el avance democrático; la democracia que hoy tenemos en el país es resultado de una lucha del pueblo de México, de muchos años y ahora la derecha pretende utilizar al INE para frenar a Morena”, agregó en entrevista.

Advirtió que el INE ya se sumó al TUMOR (Todos Unidos Contra Morena) y, tal como su nombre lo dice, representan una formación maligna, "el cáncer de la corrupción".

Reformas o “reformitis”

México ha pasado por diversas reformas político-electorales que buscan “sepultar” en definitiva cualquier duda del resultado de una contienda. Los resultados de las elecciones federales de 1988 –que dieron el triunfo al candidato priista Carlos Salinas de Gortari, con el 48.7% de la votación y la ya famosa “caída del sistema”– marcaron el nacimiento del Instituto Federal Electoral (IFE), en 1990.

Cuatro años después, nació la reforma electoral de 1994 que instituyó la figura de "Consejeros Ciudadanos", esto es, personalidades propuestas por las fracciones partidarias en la Cámara de Diputados electos por el voto de las dos terceras partes de sus miembros sin importar la profesión o título que poseyeran.

Para 1996, la nueva reforma electoral permitió modificar el artículo 41 constitucional y contar con un nuevo Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe). Se reforzó la autonomía e independencia del IFE al desligar por completo al Poder Ejecutivo y se estableció en nueve el número de consejeros electorales.

En 2007, el Cofipe otorgó al IFE 53 atribuciones al árbitro electoral entre otras, regular el acceso de los partidos políticos y las autoridades electorales a los medios de comunicación, es decir, un nuevo modelo de comunicación política.

Además, aseguró condiciones de equidad y civilidad en las campañas electorales, para lo cual se adicionaron los párrafos 7º y 8º del artículo 134 constitucional en aras de evitar la intromisión de funcionarios públicos en las contiendas.

Al respecto, cabe recordar que apenas este 22 de abril, el INE apercibió al presidente López Obrador por difundir propaganda gubernamental durante la veda electoral en la conferencia mañanera del 20 de abril. El 16 de abril, la Comisión de Quejas y Denuncias, había aprobado ya una medida cautelar en contra del jefe del Ejecutivo por la difusión de programas sociales.

Como resultado de la reforma de 2007 “vio la luz” la Unidad de Fiscalización cuya tarea es actualmente cuestionada por algunos actores políticos y partidos que, lejos de cumplir con sus gastos y egresos de precampaña o campaña, la miran como un obstáculo para sus “triunfos”.

Ejemplo de ello, es el senador con licencia Félix Salgado para quien ha sido más fácil acusar al Instituto y recientemente a su partido, Morena, antes de reconocer que incumplió con la ley electoral.

Actualmente, las reglas electorales con las que compiten partidos y candidatos, datan del 10 de febrero de 2014, lo que permitió homogenizar y estandarizar la calidad de los comicios y los procedimientos electorales en el país y contempló la posibilidad de un gobierno de coalición, así como la reelección de legisladores federales, locales, entre otros.

Además, aumentó de 2 a 3% el porcentaje mínimo requerido de la votación nacional emitida para que los partidos conserven su registro y la obligatoriedad de garantizar la paridad entre géneros en candidaturas, amén de transformar a la Procuraduría General de la República en la Fiscalía General de la República.

La reforma, hasta el momento, es una propuesta que Morena ha llevado a la mesa y no ha encontrado eco en otras fuerzas políticas, por lo que las posibilidades de que la impulse el presidente y su partido –con el sentido que han esbozado– dependerá del resultado de las elecciones del 6 de junio.

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