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#8M: La pandemia de COVID causó estragos y retrocesos para las mujeres

Expertas en temas de género afirman que en cuestión de meses, el autoconfinamiento sacó a mujeres de los centros laborales, de las escuelas y las relegó al ámbito privado a "su rol" de cuidadoras.
lun 08 marzo 2021 06:00 AM
La inflación fue del 5.81% durante julio: INEGI
Alimentos como la cebolla, la calabacita y la tortilla, junto con el incremento del gas LP, impulsaron la inflación.

"¡Ni una más!" fue el grito que llevó a miles de mujeres a las calles de México en 2020, y como nunca antes, con pintas y gritos, lograron visibilizar problemas de violencia, falta de oportunidades, así como sus aportaciones a la sociedad, sin embargo, muchos de los avances lgrados hasta el año pasado fueron eclipsados por la epidemia, pues con el autoconfinamiento miles de mujeres volvieron al papel de cuidadoras, dejaron sus empleos, otras más no podrán retomar sus estudios y decenas más fueron víctimas de violencia, alertan expertas en temas de género.

“El confinamiento voluntario hizo que muchas mujeres se quedaran dentro en casa con muchos violentadores. La pandemia demostró cómo hay una excesiva carga de cuidados hacia las mujeres, como si los cuidados fueran un tema solo de mujeres, se coartaron las libertades”, explica Flavia Freidenberg, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM e integrante de la Red de politólogas.

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Según un análisis de la empresa ManpowerGroup, especializada en la contratación de personas, de enero del 2020 a enero del 2021, se redujeron 209,923 puestos formales de mujeres, pasando de 7 millones 822,714 a 7 millones 612,791, de acuerdo con las cifras de mujeres trabajadoras registradas ante el IMSS.

“El empleo femenino es el más golpeado por la pandemia porque sus perfiles y puestos fueron los inmediatamente afectados, sobre todo en industrias como la hotelería, restaurantera o de ventas, donde las mujeres son tradicionalmente la primera línea de contacto directo con los clientes”, detalla Alberto Alesi, director General de en ManpowerGroup en un comunicado de la empresa con respecto a la pérdida de plazas laborales de las mujeres.

Es el caso de María Elena Zaragoza, una mujer contadora de 42 años que trabajaba en una empresa en la Torre Mayor. En 2020, tras dos meses de pandemia, sus jefes la liquidaron porque con su sueldo de coordinadora podían pagar dos o hasta tres empleados de menor rango y "optaron por sacrificarla". Desde entonces se mantiene buscando un nuevo empleo y se dedica al cuidado de sus dos hijos que cursan la primaria en línea.

Y no sólo es el empleo formal, están también las miles de mujeres que laboran en empleos no reconocidos en cifras oficiales, como el de la limpieza de hogares.

Un rubro en el que miles de empleadas tuvieron que dejar sus trabajos porque “sus patrones” no querían que los fueran a contagiar.

Trabajar como sinónimo de contagiar

Hasta antes de la pandemia, Sarahí Martínez, habitante de Valle de Chalco, trabajaba realizando aseo en una casa de la colonia Narvarte. Sus patrones le dijeron que no habría más trabajo hasta que la pandemia acabara, por lo que tuvo que ocuparse de tiempo completo de su hogar. Cuando sus tres hijos y su esposo se contagiaron de COVID-19, tuvo que ser ella la cuidadora, la proveedora de alimentos y la responsable de organizar el hogar. A más de seis meses de haber perdido su empleo y a dos meses de haber perdido a su esposo, quien falleció a causa de coronavirus, Sarahí no sabe cuándo volverá a trabajar.

“Los patrones no quieren que regrese, más porque saben de qué murió mi esposo”, dice la mujer de 45 años, quien ha tenido que pedir prestado para pagar su renta.

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El rol de cuidadora

La consultora de políticas de género, Ana Joaquina Ruiz, afirma que con la llegada de la pandemia, la mujer regresó a ese papel que muchos creen es natural: ser cuidadora.

“La pandemia nos regresa al rol de cuidadoras; cuidadoras de niños, de enfermos, nos regresa de un debate que veníamos promoviendo en contra de las violencias contra las mujeres, a un debate muy privado de cuál es nuestro rol”, advierte.

La pandemia también sacó del mundo laboral a miles de mexicanas porque, además de cuidar a enfermos y dedicar tiempo a casa, debieron ser maestras de los niños que se quedaron sin clases presenciales en escuelas.

De acuerdo con el estudio "La Tasa de Participación Laboral ante el choque de COVID 19" , de los 12.2 millones de empleos que se perdieron al inicio de la pandemia en diciembre, el 81% de los hombres habían recuperado su fuente laboral y solo el 67% de mujeres regresaron a su trabajo.

“El retroceso de la participación femenina va a ser fuerte porque la pandemia nos puso en frente y tuvimos que sacrificar muchas de las que habíamos ganado para quedarnos en casa a cuidar niños, enfermos, adultos mayores”, refiere Ana Joaquina.

"El 8M es una oportunidad de reflexionar qué hacer para no seguir retrocediendo, sino seguir ganando espacios".
Ana Joaquina Ruiz, consultora en temas de género.

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Crecieron los gritos de auxilio

El autoconfinamiento y la crisis económica también tuvieron un impacto en el crecimiento de la violencia hacia las mujeres.

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportan que en 2020, hubo 939 víctimas de feminicidio y 2,791 más de homicidio doloso, es decir, cada día perdieron la vida intencionalmente 10.2 mujeres.
Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador desestimó las llamadas que las mujeres realizan al 911 y las consideró que muchas son de broma, esta línea telefónica reportó cifras históricas.

En los 12 meses de 2020, el 911 recibió 260,067 llamadas de mujeres para reportar incidentes de violencia, de las que 219,162 (84%) se registraron desde que inició la pandemia de coronavirus.

Si las cifras se comparan con las de 2020, las llamadas al 911 tuvieron un incremento de 31% al pasar de 197,693 a 260,067.

“El confinamiento social ha generado mayor violencia, más silencio, mayor impunidad”, asegura Raquel Ramírez Salgado, especialista en temas de género.

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