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1 de cada 3 mexicanos experimenta inseguridad alimentaria durante la pandemia

Una encuesta señala que mexicanos han disminuido la cantidad de alimento que acostumbraba consumir, se preocupa por la existencia o tuvo poca variedad de los mismos.
vie 03 julio 2020 05:15 PM
alimentación COVID
Más del 90% de los encuestados que experimentaron inseguridad alimentaria atribuyeron la situación a la epidemia de COVID-19.

Uno de cada tres mexicanos tuvo experiencias de inseguridad alimentaria durante la emergencia sanitaria por coronavirus, es decir que se preocupó porque los alimentos se terminarán, tuvo poca variedad y/o disminuyó la cantidad que acostumbraba consumir, de acuerdo con la Encuesta nacional de características de la población durante la epidemia (ENSARS-CoV-2) realizada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

De acuerdo con el ejercicio realizado vía telefónica entre el 11 y 30 de mayo, más del 90% de personas que tuvo alguna experiencia de inseguridad alimentaria durante la emergencia sanitaria lo atribuyó a la pandemia de COVID-19, principalmente por la falta de dinero o recursos a partir del confinamiento.

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El estudio afirma que ninguna persona presentó una condición "severa" de insuficiencia alimentaria sino "leve" y "moderada", ya que ninguno de los integrantes omitió un tiempo de comida o dejó de comer por falta de dinero.

Una condición "leve" se presenta cuando los adultos manifiestan sentir preocupación porque los alimentos sean suficientes para el consumo familiar en el corto y mediano plazo o cuando ponen en marcha estrategias para que los alimentos rindan por más tiempo, disminuyendo la calidad y variedad de los alimentos que consumen y se da el paso a la "moderada" si los integrantes del hogar reducen la cantidad de alimentos que acostumbran consumir.

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Las experiencias de inseguridad alimentaria que los mexicanos dijeron haber presentado.

La misma encuesta publica que el 63.4%, es decir seis de cada 10 de las y los entrevistados señaló que, durante el confinamiento, algún miembro del hogar tuvo una disminución en los ingresos económicos que percibía normalmente y cerca de una tercera parte (27.4%) declaró además que algún integrante de su hogar perdió su empleo.

La perdida de recursos o falta de dinero a partir del confinamiento es una de las principales razones por las que las personas encuestadas modificaron sus hábitos alimenticios.

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En cuanto a la diversidad de la dieta durante los siete días previos a la entrevista, durante la Jornada de Sana Distancia más del 90% de la muestra de adultos consumieron (1 o más días de la semana) cereales, frutas y verduras frescas, carnes huevo, leguminosas, lácteos, aceites y condimentos café o té.

Mientras que los grupos de alimentos con menor porcentaje de consumidores fueron las frutas y verduras industrializadas (empaquetadas, congeladas, enlatadas) con 18% y 31%, respectivamente, y poco más del 67% consumieron pescados y mariscos que incluyen atún y sardina.

Cerca de la mitad de los encuestados consumieron bebidas endulzadas, dulces y botanas durante el confinamiento.

El estudio indica que el sedentarismo aumentó 15%, ya que el número de personas que pasaron de estar sentados o reclinados de cuatro a siete horas por día, previo y durante la cuarentena, pasó de 29.3% a 44.7%, y estarlo por más de ocho horas aumentó un 5% durante el confinamiento, se movió del 14.5% al 19.2%.

Estas actividades son consideradas de riesgo, debido a que se asocian con enfermedades crónicas, que a su vez se vincula con mayor vulnerabilidad a complicaciones por COVID-19. Una cuarta parte de los encuestados refirió tener hipertensión arterial, el 14.9% diabetes mellitus y uno de cada cinco obesidad.

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En la presentación de la encuesta, el jefe de la Unidad de Desarrollo Social de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en México, Miguel del Castillo Negrete Rovira, comentó que la crisis social y de salud por COVID-19 ha puesto de manifiesto un elemento que ya se ha estudiado: la situación de la nutrición en México.

Por ello, consideró indiscutible avanzar en la educación nutricional para que se consuman alimentos de mejor calidad y variedad. Asimismo, planteó que el etiquetado frontal, que se está impulsando en algunos países, será de gran ayuda en esta tarea.

En la población de estudio de la ENSARS-CoV-2 se observó un aumento en el consumo de tabaco y alcohol durante la pandemia. Una quinta parte de las personas fumadoras (20.7%), refirieron que su consumo de cigarrillos es mayor respecto al consumo antes de la contingencia por COVID-19, mientras que el 12.0% de quienes consumen alcohol aumentaron su consumo durante la emergencia.

La encuesta obtuvo información de 1,073 personas adultas, mayores de 20 años de todo México, registrando una media de edad de 50 años. De acuerdo con el INSP, el ejercicio se repetirá en la misma muestra al mes y medio siguiente, con el fin de evaluar los cambios en la dieta de las personas y la asociación con otros factores que sucedieron durante el confinamiento y el inicio de la “nueva normalidad”.

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