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Otra contingencia: la violencia contra las mujeres va en aumento

Desde que inició el aislamiento en México por COVID-19, los ingresos de mujeres a refugios aumentaron en un 5% y las detenciones por violencia intrafamiliar crecieron un 7.2%.
dom 05 abril 2020 07:00 AM
violencia mujeres coronavirus aislamiento
La Red Nacional de Refugios realiza una labor esencial en favor de las mujeres, por lo que pese a la contingencia por coronavirus opera al 100%.

México entró desde mediados de marzo a una etapa de aislamiento social para evitar la propagación del coronavirus, lo que ha implicado que todo aquel que no realice labores esenciales se quede en casa, aun si eso confina a las mujeres en un entorno de violencia.

Desde ese día a la fecha, por ejemplo, los reportes de violencia contra las mujeres han aumentado significativamente, de acuerdo con cifras de la Red Nacional de Refugios (RNF). “La propia contingencia implica violencias machista contra las mujeres, porque estas se agravan ante el tema del aislamiento social, y esto se refleja en el repunte que hemos tenido en las atenciones y en los ingresos a los refugios”, dice Wendy Figueroa Morales, directora de la organización, en entrevista con Expansión Política.

Por acuerdo de la Secretaría de Gobernación (Segob), los refugios, comisiones y centros de apoyo a las mujeres víctimas de violencia no pueden frenar sus servicios en esta contingencia epidemiológica, pues se consideran esenciales.

Por ello, la Red de Refugios opera con normalidad, observando en las últimas tres semanas un incremento del 5% en ingresos de mujeres y del 60% en orientaciones vía telefónica, redes sociales o correo electrónico.

Figueroa destaca además que los centros ligados a la RNR están al 80% o 100% de su capacidad, especialmente en entidades como Guanajuato, el Estado de México y Chiapas.

Según el último reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), solo en el mes de febrero -antes de que se declarara el aislamiento social- se registraron 21,727 llamadas de emergencia al 911 relacionadas con incidentes de violencia contra la mujer.

“Es sorprendente que hay autoridades que dicen que la violencia contra las mujeres no ha repuntado (en esta contingencia). Nuevamente vuelven a querer ocultar la realidad (...) El pensar que estas situaciones significa una omisión impresionante”, lamenta la activista.

En este sentido, Wendy Figueroa refiere que la propia Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) declaró que en el tiempo que lleva la contingencia por COVID-19 hay 7.2% más detenidos por violencia familiar; mientras que el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia capitalino registró un aumento del 24% en reportes de violencia familiar.

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Los recursos

La Red Nacional de Refugios lleva desde marzo solicitando la liberación de los recursos para poder continuar con sus operaciones. Fue hasta el jueves 2 de abril que tras la presión de organizaciones civiles y activistas, y la intervención de legisladoras federales, la Secretaría de Hacienda liberó estos recursos.

El monto dirigido a subsidios para atender la violencia contra la mujeres es de 405 millones de pesos, que ya fueron emitidos al Instituto Nacional de Desarrollo (Indesol), como unidad ejecutora, pero este es solo el primer paso, y urge acelerar el proceso.

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Wendy Figueroa detalla que ahora que el Indesol tiene suficiencia presupuestaria debe publicar inmediatamente los lineamientos –algo que debió hacerse desde mediados de marzo– para que la Red y otras organizaciones puedan presentar sus proyectos, los cuales tendrán que ser ajustados y validados, para al final definir el convenio de colaboración y se pueda cumplimentar la entrega de los recursos.

“Es un proceso largo y por eso nuestra insistencia (de que liberaran los recursos), no solo ante la contingencia por coronavirus, sino por todo lo que implica frenar estas violencias”, expresa.

Los refugios ante el COVID-19

Una de las premisas de la RNR es estar abierta ante cualquier contingencia, y en el panorama actual le recuerda a las víctimas que “no están solas” y que merecen vivir este aislamiento sin violencia.

Así lo expresa su directora, quien destaca que los refugios están cumpliendo con todas las medidas de salubridad para evitar la propagación del COVID-19 entre la población a la que le ofrece los servicios.

“En los refugios seguimos dando ingresos, y no les estamos pidiendo a las mujeres las pruebas de coronavirus, como en otros espacios de gobierno (como albergues), en los cuales incluso ya no dan ingresos, o están cerrados, o solo están atendiendo a la población que ya tenían, pero si ahí se abre un espacio exigen la prueba del COVID-19”, menciona la psicóloga.

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“Nosotros operamos en apego a los derechos humanos, y eso implica que si una mujer está infectada con coronavirus y (su integridad personal) está en riesgo, por supuesto que le brindamos el refugio”.

Wendy Figueroa explica que la mujer víctima de violencia que sea diagnosticada con COVID-19 sí puede ingresar al refugio, con las medidas de cuarentena que se requiere para mitigar el virus, y si requiere hospitalización, ya hay un convenio con la Secretaría de Salud federal para su atención oportuna e integral.

El plan del gobierno

El pasado 27 de marzo, el gobierno federal presentó un plan para atender la violencia de género durante esta contingencia epidemiológica. Para entonces, activistas y organizaciones civiles, incluida la RNR, ya llevaban dos semanas señalando que el aislamiento aumentaría el riesgo para las mujeres que viven en situación de violencia.

Para Figueroa Morales, esto evidencia una vez más que el gobierno no ha atendido la otra epidemia que persiste en México: la violencia machista que cada día cobra la vida de al menos 10 mujeres, de acuerdo con estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Quienes hemos alzado la voz en estas desigualdades y violencia contra las mujeres somos las organizaciones y las activistas, y en esta contingencia no fue la excepción: desde hace tres semanas lanzamos la campaña ‘Aislamiento sin violencia, no estás sola’ previniendo que iban a haber incrementos de violencia, porque al convivir con tu agresor es evidente que va a desatarse una situación de mayor riesgo”, sostiene.

Conoce más: Las medidas del gobierno contra la violencia de género en el aislamiento

Figueroa Morales puntualiza que el gobierno tardó en lanzar dicho plan pese a que el 8 de marzo, una semana antes de que repuntaran los contagios en el país, miles de mujeres tomaron las calles de las principales ciudades para exigir un alto a la violencia de género.

Respecto al eje principal del plan del gobierno, que es la línea directa al 911 para atender las llamadas de las mujeres víctimas de violencia, la activista considera que es funcional, pero carece de otras características importantes.

“Esa línea tiene que estar enlazada directamente y con geolocalización para que en cualquier momento, cuando una persona denuncie una situación de violencia, se tenga la ubicación exacta y no perdamos tiempo”.

Además, señala, el plan no está centrado en las mujeres indígenas, con discapacidad o adultas mayores, que son las más vulnerables en esta doble contingencia (el COVID-19 y la violencia de género).

“Este gobierno no está teniendo un enfoque con perspectiva enfoque en derechos humanos; ni tiene acciones efectivas ni puntuales. Hoy México tiene un gran reto: salir de esta situación de emergencia con el menor número de contagios y decesos, y salir de esta otra contingencia con menos asesinatos y violencias hacia la mujeres”, concluye Figueroa.

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