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Trotski, Buñuel, Menchú: los personajes a los que México ha dado asilo

Desde el siglo XIX, México le ha abierto las puertas a distintas personalidades que huyeron de países como España, Cuba, Perú, Rusia, Irán, Guatemala, Honduras...
mar 12 noviembre 2019 03:46 PM
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León Trotski, Luis Buñuel y Rigoberta Menchú son algunos personajes a los que el gobierno de México les ha concedido el asilo político.

El expresidente de Bolivia, Evo Morales, pisó este martes tierras mexicanas, luego de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador le concediera el asilo político por “razones humanitarias” ante la situación generada en su país tras los comicios en los que resultó reelecto.

Su llegada a México ha dividido opiniones entre quienes lo consideran un perseguido político y los que lo tachan de dictador.

Por esta razón, y luego de señalar que lo ocurrido en Bolivia fue un “golpe de Estado”, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) defendió que, a lo largo de su historia, México se ha caracterizado por su tradición en materia de protección a asilados.

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"(México) se ha mostrado como un Estado incluyente y solidario, cuyas puertas han estado abiertas para quienes han tenido la necesidad de abandonar sus países (…) Nuestra tradición ha sido siempre por la protección de los perseguidos políticos”, expuso en un comunicado.

Esa tradición a la que hizo referencia la cancillería, y que tiene como bases el artículo 15 constitucional, un convenio firmado ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y un tratado con Colombia que data de 1853, le ha abierto las puertas a distintas personalidades desde el siglo XIX.

Estos son algunos de los personajes a los que México ha concedido asilo y protección:

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Giuseppe Peppino Garibaldi. Nieto de un héroe italiano de quien adoptó el nombre. Nació en Australia y durante su juventud luchó por diferentes causas sociales en Sudáfrica, Venezuela y Guyana. Fue en 1910 cuando se estableció en Chihuahua, donde lo llamaron "José". Se unió a las tropas maderistas cuando estalló la Revolución y hoy, en la capital del país, hay una plaza pública en su honor.

José Martí. El político, poeta y periodista cubano llegó al puerto de Veracruz en 1875, para después trasladarse a la Ciudad de México, donde pasó dos años mientras en su país se vivía la lucha por la independencia. Antes, como parte del destierro al que había sido condenado, pasó por París, Inglaterra y Nueva York.

¡Oh, México querido! ¡Oh, México adorado, ve los peligros que te cercan! ¡Oye el clamor de un hijo tuyo que no nació de ti!"
José Martí

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Victor Raúl Haya de la Torre. El político peruano arribó a México en 1923, luego de que su oposición a la dictadura de Augusto Leguía lo llevara a la cárcel. En su estancia en este país –cinco años, tres meses y tres días– se desempeñó como secretario de José Vasconcelos, entonces titular de la secretaría de Educación Pública.

León Trotsky. El principal impulsor de la Revolución Rusa –y enemigo de Lósif Stalin- se asiló en México en 1936, en parte gracias a que el muralista Diego Rivera intercedió por él ante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Fue asesinado en su despacho en Coyoacán en 1940.

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León Felipe y Luis Buñuel. Poeta y cineasta, respectivamente, son símbolos del exilio masivo de españoles que se vivió en los años de la Guerra Civil (1936-1939). México también recibió a cerca de 500 niños que huían de los estragos de la guerra, enviándolos a Morelia, Michoacán, para su protección.

Mohamed Reza Pahlevi, sha de Irán y quien en su momento fue uno de los hombres más ricos del mundo, llegó a México en 1979, luego de que su gobierno de 38 años fuera derrocado, periodo al que se le conoció como la Revolución Islámica. Su estancia en el país, de solo unos meses, transcurrió entre Cuernavaca, Morelos, y Acapulco, Guerrero.

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Rigoberta Menchú. En la década de 1980, la lideresa maya-quiché, proveniente de Guatemala, recibió asilo en México luego del asesinato de su familia. En este país logró impulsar su activismo en favor de las comunidades indígenas, lo que le valió el Premio Nobel de Paz en 1992.

Manuel Zelaya. En agosto de 2009, el expresidente de Honduras –depuesto por un golpe militar– fue recibido con honores por el gobierno de Felipe Calderón; solo dos días después de su llegada, abandonó el país, escoltado por el extinto Estado Mayor Presidencial (EMP) por razones desconocidas. En diciembre de ese año, cuando Zelaya estaba refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, México envió un avión militar a acogerlo, en una misión que fue abortada en medio de la incertiumbre política de esa nación.

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