Empresas cierran y capitales huyen
El impacto económico también es visible en el empleo y la inversión. La presidenta de Coparmex Sinaloa, Martha Reyes, aseguró que la entidad vive una situación de abandono institucional.
“Nosotros tenemos un estado abandonado realmente; ahorita muy violentado. El aumento de homicidios y las cuestiones de inseguridad van en aumento. Iniciamos mayo con mucho movimiento bélico, una plaza baleada con gente adentro, un casino baleado, asesinatos en la calle y siguen los cierres de comercios, que han sido los más afectados, y una indiferencia del gobierno totalmente”, denunció en entrevista.
De acuerdo con la dirigente empresarial, el daño ya alcanzó al mercado laboral formal. “Ahorita hay 5,000 registros patronales menos; son 22,000 empleos formales menos. Son 10,000 automóviles robados y todo eso provoca incertidumbre y terror”, afirmó.
La situación ha generado consigo una creciente exigencia empresarial de apoyos fiscales y financieros.
No pedimos regalos ni limosnas. Pedimos condonaciones de impuestos, tarifas de luz, pagos del Seguro Social y créditos blandos para poder seguir operando".
Martha Reyes, presidenta de Coparmex Sinaloa.
La investigadora y economista sinaloense Cristina Ibarra agregó que el impacto se refleja incluso en la inversión extranjera.
“Históricamente nunca hemos tenido una inversión extranjera tan baja; a diciembre de 2025 se cerró con un flujo de solamente 1.6 millones de dólares. Esto significa que las empresas no están reinvirtiendo sus utilidades, sino simplemente las están enviando fuera del país”, señaló.
Las calificadoras alertaron también del riesgo financiero. S&P Global Ratings colocó la calificación crediticia de Sinaloa –que se mantiene en "mxA", considerada un nivel sólido dentro de la escala nacional– en Revisión Especial negativa, lo que indica que existe una probabilidad de ajuste a la baja si se deterioran factores como la liquidez, el desempeño presupuestal o la administración financiera.
La calificadora expuso que las investigaciones podrían deteriorar la relación del estado con la banca comercial y endurecer las condiciones de crédito, particularmente porque Sinaloa depende de financiamiento de corto plazo para cubrir necesidades operativas. Al cierre de 2025, la deuda estatal ascendía a 7,182 millones de pesos, de los cuales 2,695 mdp correspondían a deuda de corto plazo.
En tanto, Moody’s Local México también modificó la perspectiva crediticia del estado de estable a negativa.