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Zacatecas: un estado en guerra a pesar del reforzamiento de Fuerzas Armadas

Desde noviembre a la fecha, el gobierno federal ha enviado a 4,799 elementos, entre soldados y policías militares, pero la violencia sigue sin ceder.
jue 21 julio 2022 06:00 AM
violencia-zacatecas
Tras la estrategia lanzada en noviembre, la violencia no ha cesado en Zacatecas.

Desde 2021, Zacatecas vive uno de los episodios más violentos de su historia reciente con el incremento de homicidios dolosos, desapariciones de personas y enfrentamientos armados en comunidades rurales y localidades urbanas.

El 24 de noviembre de 2021, el gobierno federal instruyó a la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional para encabezar el Plan de Apoyo a Zacatecas, que incluyó el envío –en un primer momento– de 460 elementos de seguridad, 210 pertenecientes al Ejército Mexicano y 250 a la Guardia Nacional. Esos elementos se sumaron a los 3,848 que ya operaban en la entidad, de acuerdo con un comunicado oficial.

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En la comunicación social del estado, se destacó el plan como Vuelcan secretarías del Gobierno de México apoyo para Zacatecas . Se aludía entonces a un plan que no sólo incluiría acciones en materia de seguridad, sino también en turismo, educación, salud, programas del bienestar, campo, recursos naturales, carreteras. Todo ante la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pero nada cambió y siete meses después, el 7 de julio de este año, Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, anunció nuevas medidas para reforzar las tareas de seguridad en el estado con el envío de más elementos de la Guardia Nacional que, –dijo– estarían “en las calles patrullando y robusteciendo la seguridad de los zacatecanos, en coordinación con las fuerzas armadas federales y fuerzas de seguridad estatal”.

Desde el comunicado de noviembre del año pasado hasta julio, el gobierno federal ha enviado a 491 elementos integrantes del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional. En total, 4,799 soldados y policías militares custodian el estado.

A pesar de lo anunciado, la violencia no se ha detenido pese a las estrategias del gobierno federal en esa entidad, gobernada por el morenista, David Monreal.

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública señalan que de enero a mayo de 2022 se registraron 542 homicidios, la mayoría dolosos. La cifra es poco menor a la registrada en el mismo periodo de 2021, cuando de acuerdo con la misma fuente se registraron 597 homicidios; pero sigue siendo mayor que la registrada en los mismos meses de 2020, cuando ocurrieron, al menos, 319 homicidios.

Este año, Zacatecas se ha posicionado como la cuarta entidad del país con mayor tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes, según informó a mediados de mayo pasado, Luis Cresencio Sandoval, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Además, hasta inicios de junio de 2022, 25 policías habían sido asesinados y en las primeras dos semanas de ese mes, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana anunció que se habían contabilizado 46 homicidios dolosos, 13 de ellos ocurridos en tan solo un fin de semana, del 12 al 13 de junio, en cuatro municipios zacatecanos: Guadalupe, Fresnillo, Jerez y la capital.

La versión oficial señala como principal causa de la violencia a la disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa por el territorio zacatecano, aunque las víctimas del conflicto también han señalado la colusión de elementos del estado con el crimen organizado.

A finales de junio pasado, la Sedena informó que se detectó una alianza entre el CJNG y el Cártel del Golfo, quienes estarían enfrentándose con otras organizaciones criminales por el territorio.

 

Los testigos de la violencia

Pedro es un habitante de la comunidad rural de Palmas Altas, en el municipio zacatecano de Jerez. En 2021, más de 2,000 habitantes de esa y al menos otras 18 comunidades situadas en la misma zona –que conecta con los municipios de Fresnillo y Valparaíso, y Durango, Nayarit, Jalisco, San Luis Potosí y Coahuila a través de zonas serranas– tuvieron que huir de sus hogares tras la ola de violencia que trajo asesinatos y desapariciones de personas, por la disputa del crimen organizado por ese territorio con tantas conexiones para el trasiego de drogas.

Jerez es uno de los municipios en donde el Gobierno Federal planea construir un cuartel de la Guardia Nacional. De acuerdo con información del Gobierno Federal, para este año se tienen considerados nueve cuarteles, cuatro están en proceso y cinco en planeación.

El desplazamiento forzado de las familias ocurrió en mayo de 2021 y hasta junio de este 2022 la mayoría no han podido regresar a sus hogares. Pobladores de la zona afirman que, incluso, algunas comunidades ya están “pérdidas”, es decir, que las familias que las habitaban podrían ya no volver. Un ejemplo es Sarabia, la comunidad que fue epicentro de enfrentamientos armados entre cárteles.

De acuerdo con los datos recopilados por el Observatorio Nacional Ciudadano, los delitos más comunes por los que se abrieron carpetas de investigación en Jerez durante 2021 fueron robo de vehículo, robo con violencia, lesiones dolosas y violencia familiar. Mientras que el homicidio doloso registró una tasa de 58.95 por cada 100,000 habitantes.

Pero en muchos de los casos, los habitantes no presentan denuncias por los delitos de los que son víctimas por el miedo a sufrir represalias.

En marzo de este año, el Ejército Mexicano instaló un retén de seguridad en la entrada de Palmas Altas, que comunica con otras comunidades también rurales. Pedro asegura que la presencia de los militares les ha traído tranquilidad, pero el miedo persiste. Actualmente, agrega, de las aproximadamente 350 personas que habitaban Palmas Altas, unas 80 han conseguido volver a sus hogares.

El poblador añade que también pudieron abrir de nuevo una pequeña tienda de abarrotes, pues el tendero que proveyó durante años a esa comunidad fue desaparecido en 2021, junto con un hombre que le acompañaba tomando un refresco.

Además de Palmas Altas, unos 15 de los 80 habitantes de la comunidad de Cieneguitas de Fernández –a 15 minutos de Palmas Altas– también regresaron, así como otras pocas familias en comunidades como Villahermosa, situadas a pocos kilómetros entre sí. La mayoría, asegura Pedro, son matrimonios de personas mayores acostumbradas a su vida en el campo.

 

“Todo sigue igual en el sentido de que mucha gente aún siente el miedo de regresar. Ahorita como nuestras tierras son de cultivo puede que ayude un poquito esta temporada que se avecina de lluvias para que se regresen otras cuantas familias, a trabajar sus tierras, a irle haciendo calor a la casa. Puede que se animen poco a poco a regresar, pero si después de la temporada la gente no regresa, se va a complicar más”, explica el poblador, en alusión a los cultivos de durazno y manzanas que se cosechan en ese territorio.

La vida de las familias de la zona se interrumpió cuando ver a hombres armados manejando a toda velocidad por sus terrenos se convirtió en una constante. Ahora ya no son tan visibles, al menos no en las comunidades más cercanas a Jerez, pero sí en otras cercanas a Fresnillo, uno de los municipios más violentos de la entidad.

“En nuestra comunidad ya no hemos visto a los hombres armados que causaron tantas cosas por acá, pero en la comunidad de Juana González, que tiene un camino que va rumbo a Fresnillo, hay una comunidad que se llama Briseño, ahí es donde poco a poco se han estado refugiando, o es donde la gente dice que los ve, se los encuentran en el camino, ahí se dejan ver”, dice Pedro.

El 15 de junio pasado el gobernador morenista de Zacatecas, David Monreal, visitó la comunidad rural de Sarabía, situada a 15 minutos de Palmas Altas, una de las más destruidas por los enfrentamientos armados que tuvieron lugar en la zona, sobre todo en 2021. Hasta ahora, la comunidad permanece vacía.

Dos días después que el gobernador hizo la visita, el 18 de junio, se registró una balacera en la cabecera municipal de Jerez. Hombres armados irrumpieron en un centro nocturno y secuestraron a un hombre. El mismo día se localizó una bolsa con restos humanos en la capital de Zacatecas, y en el municipio conurbado de Guadalupe se registraron otras cinco agresiones armadas en las que cuatro personas habrían perdido la vida.

“La gente aquí de la ciudad ya es la que siente más miedo del que en su momento nosotros sentimos cuando nos tocó salir del rancho. Antes (las balaceras) se escuchaban en la madrugada o por ahí de medianoche, pero pues ahorita ya son a veces a mediodía”, cuenta el poblador.

Pedro asegura que durante su visita, el gobernador prometió a las familias de las comunidades mejorar el acceso a servicios públicos como luz, agua, drenaje, el acceso a escuelas de educación básica y se emprendió la reconstrucción de las casas que fueron destruidas a punta de bala, pero sobre la violencia poco se comentó. La promesa fue que la zona permanecerá vigilada por elementos del Ejército y la Guardia Nacional.

“Estamos haciendo la petición de que se haga una base militar en esa región. El gobernador dice que ‘no nos preocupemos’ (y Pedro ríe). Si llegaran a decir que ya no corremos peligro y retiran a las fuerzas armadas no sé si todos, pero la mayoría vamos a salir corriendo. También dijo que qué lástima que las cosas se hayan dado de esta forma en esta tierra tan bonita”.

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Nota del editor: El nombre real de Pedro fue cambiado por motivos de seguridad.

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