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Damnificados de Oaxaca aún sufren el #7S: "Debajo de la lona llevamos tres años"

A tres años del sismo del 7 de septiembre de 2017 que sacudió al estado, familias de Juchitán siguen sin una casa porque los apoyos para la reconstrucción no les alcanzaron o simplemente no llegaron.
lun 07 septiembre 2020 01:55 PM
Elizabeth de Oaxaca
Elizabeth y su familia tienen tres años viviendo debajo de una lona porque no han podido reconstruir su vivienda.

JUCHITÁN, Oaxaca.— Elizabeth Sánchez, de 42 años, estaba por irse a dormir el 7 de septiembre de 2017, cuando el sismo de 8.2 que sacudió Oaxaca provocó que su casa colapsara. Desde entonces, vive debajo de una lona a un lado de lo que fue su hogar, junto con su esposo e hijo y pese a la crisis sanitaria actual.

Como damnificada, recibió ayuda gubernamental por 120,000 pesos para la reconstrucción de su vivienda, pero el encarecimiento de los materiales y los abusos de albañiles que la estafaron, cobrando hasta 1,000 pesos por día, acabaron con esos recursos.

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Una lona colgada en el palacio municipal de Juchitán informa de los avances en la reconstrucción de las viviendas. Señala que 3,813 han sido reedificadas con una inversión de 559.9 millones de pesos, en este municipio pobre donde el sismo dejó 98 fallecidos.

Sin embargo, la cifra no considera a decenas de familias damnificadas que todavía no han visto llegar los apoyos prometidos de los gobiernos federal y estatal.

A un lado de su casa

En el terreno donde se cayó la casa de Elizabeth, que tenía tres cuartos de adobe y tejas, solo se hicieron la cimentación y las bardas.

Las varillas de refuerzo quedaron a la intemperie, oxidándose, en espera de un segundo apoyo del gobierno que, en plena crisis sanitaria y económica, la familia teme que nunca llegará.

"Esta es mi casa, no la he terminado porque no puedo, necesito un apoyo", reclamó Elizabeth.

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Elizabeth recibió 120,000 pesos de apoyo, pero esos recursos se agotaron con rapidez.

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La mujer consideró que, si el presidente Andrés Manuel López Obrador la apoya para terminarla, pronto podría estar dentro de su casa y no instalada a un lado.

"Debajo de la lona llevamos tres años (su esposo Francisco y su hijo Alexander, quien padece Síndrome de Down) porque ya no terminé la casa. Ya no se pudo porque el señor que trabajó cobró muy caro y trabajó lento", contó.

En condiciones insalubres

Para la familia de Elizabeth, quedarse en confinamiento en estos seis meses de pandemia de COVID-19 ha sido un suplicio, pues tienen que soportar temperaturas de hasta 42 grados, lluvias y los vientos de la región del Istmo de Tehuantepec.

"Ni quedarnos en casa podemos. En primer lugar, porque no tenemos casa donde encerrarnos y aquí hace mucho calor (...) y así llevamos tres años", dijo.

Elizabeth y Francisco tienen trabajos informales, como la venta de totopos, que ella ofrece a un peso en el mercado local, mientras que él cuenta con un sueldo de 150 pesos que obtiene por la reventa de pescados en el municipio.

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Esfuerzos personales

En Juchitán vive también Alma Rosa Villalobos, artesana zapoteca a la que el sismo no solo le arrebató su casa, sino también la mitad de su pierna derecha, porque la barda de la casa de su vecina cayó sobre ella.

Desde esa noche, ha vivido junto con su familia en tres diferentes casas donde otros familiares le han dado asilo.

Su familia está integrada por su esposo, Percy Gurrión, y su hija Salma, de 10 años.

"Perdí mi casa y perdí la pierna y hasta ahora no tengo apoyos para construir una casa. No tenemos un lugar fijo donde vivir", contó.

En cuanto a su salud, Alma Rosa tuvo que pagar la amputación de su pierna desde la rodilla, lo que le costó 30,000 pesos, más las curaciones y la prótesis que todavía necesita.

"Estuvimos haciendo rifas y vendiendo cosas para reunir para comprar mi prótesis", dijo.

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Edificios públicos y monumentos históricos tampoco han terminado de ser reparados.

Redes de apoyo

Prueba de los pendientes que dejó el sismo es que, a tres años de la tragedia, todavía funciona la Red Regional de Vecinos Afectados por los Sismos, que sirve de enlace entre los damnificados y las autoridades.

Para esta organización, la desatención a más de un centenar de familias es otra evidencia de la corrupción de la anterior administración, que encabezó el expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018).

"Muchas familias en el 2017 no recibieron esos apoyos que les correspondía", dijo Magaly Sánchez Santiago, una de sus integrantes.

La activista cuestionó qué capacidad existe para construir una vivienda con unos 120,000 pesos o de repararla con 15,000 pesos.

"¿Qué puedes reparar con esa cifra si estás en una etapa de emergencia? (...) Juchitán colapsó totalmente y los recursos eran insuficientes", dijo.

El sismo dañó también edificios públicos como el palacio municipal, cuya rehabilitación comenzó este año, además de inmuebles históricos como el templo de San Vicente Ferrer y la Casa de la Cultura, que datan del siglo XIX y cuyo avance de reparación es de apenas 5%, contó Michel Pineda, coordinador de gestión de proyectos culturales del municipio.

A nivel estatal, el gobernador Alejandro Murat informó que se han reconstruido 60,000 viviendas y 60 centros de salud, y este año se pretenden reconstruir 2,000 escuelas.

Con todas estas heridas sin atender, Juchitán aún no se recupera del terremoto del 7 de septiembre de 2017, lo que se observa en los muros rotos y los escombros de las casas que todavía esperan a ser reparadas.

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