Rosa García recorre Paseo de la Reforma, que durante los cinco partidos de la selección mexicana se convirtió en el epicentro de la afición que siguió el Mundial de Futbol fuera del Estadio CDMX. Mientras empuja uno de los contenedores de basura hacia el Ángel de la Independencia, recuerda que el último encuentro, en el que México fue eliminado por Inglaterra el domingo 5 de julio, registró una importante asistencia, aunque con un ambiente más ordenado. "Sí hubo bastantíta gente ayer, la verdad, pero estuvo más controlado", comenta.
Sin dejar de trabajar, Rosa explica que, pese a la cantidad de personas que acudieron al último partido, la jornada más complicada fue la del encuentro entre México y Ecuador, disputado el pasado 30 de junio, cuando la afluencia de aficionados representó un mayor reto para las labores de limpieza.