La ciclovía sobre Calzada de Tlalpan tendrá una extensión total de 34 kilómetros –17 kilómetros en cada sentido– para conectar desde el Estadio Azteca, en la alcaldía Coyoacán– con el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Pese a que la ciclovía Gran Tenochtitlán presenta oposición por parte de grupos de vecinos de algunas colonias, así como de trabajadoras sexuales que ven una afectación a sus condiciones de trabajo, Alvarado afirma que esta nueva ruta ciclista tendrá un impacto que irá más allá de su inauguración en 2026, en el marco del Mundial de Fútbol.
“Toda obra al inicio es invasiva, es molesta, pero no se dimensiona que una ciclovía en un escenario a corto y mediano plazo. Ya operando representa un aumento en la plusvalía (de las propiedades), quienes tienen comercios aumentan sus ventas de un 20% a un 40%”, dice el especialista.
Rechaza que la ciclovía sea motivo de un mayor tráfico vial, pues mientras el 60% del tránsito es generado por los automóviles particulares, el transporte público –entre Metro, Tren Ligero y transporte público concesionado– ocupa un 30% del espacio de la vialidad y mueve a alrededor de medio millón de personas a diario en el tramo entre San Antonio Abad al Estadio Azteca.
Para Alvarado, Calzada de Tlalpan tiene el potencial de convertirse en una de las principales vías ciclistas en la ciudad y puede animar a más personas a optar por esta opción de movilidad al contar con un espacio seguro.
“Cuando una ciclovía se consolida en infraestructura por lo menos tiene un aumento significativo que va del 30% al 40% en los primeros meses y en un año hasta del 300%”, afirma.
Para el especialista en movilidad la consolidación de la ciclovía Gran Tenochtitlán requerirá de ampliar el sistema público de bicicletas compartidas Ecobici hacia la ruta que atravesará la nueva ciclovía, así como colocar en puntos estratégicos biciestacionamientos públicos para las y los ciclistas que se muevan en sus propias bicicletas.
“Tlalpan ya es un corredor multimodal por la oferta amplia de sistemas de transporte. Lo que permitirá la ciclovía será dar el paso a la intermodalidad y la gran diferencia es poder conectar los diferentes sistemas de transporte: que si bien hoy tienen cierto grado de conexión, la ciclovía puede complementar el último tramo de viaje ya que el Metro y Tren Ligero son servicios de aproximación, es decir, no te dejan en la esquina de tu casa y la bicicleta puede cumplir este servicio de ‘puerta a puerta’”, explica Alvarado.