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Los restaurantes de la CDMX reabren entre mesas vacías y una cuesta hacia arriba

La reapertura de restaurantes capitalinos, después del cierre obligado por el COVID-19, quedó marcada por la escasa llegada de clientes y el reto de recuperar las ventas.
mié 01 julio 2020 09:05 PM
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En los restaurantes fue común observar a más trabajadores que a clientes.

Restaurantes de Paseo de la Reforma y la Zona Rosa lucieron casi vacíos este miércoles, en el primer día de reapertura tras la cuarentena por el COVID-19.

En la Ciudad de México, a partir de este día los restaurantes comenzaron recibir a comensales, con un aforo por ahora limitado a 30% de su capacidad y medidas preventivas como botellas de gel con alcohol, tapetes sanitizantes y termómetros digitales.

Los establecimientos más concurridos este miércoles fueron los de cadenas, como el Starbucks de la calle Florencia, donde los clientes tuvieron que tomar su café alternando entre mesas vacías y bajando el cubrebocas entre cada sorbo.

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Otro que reabrió fue el restaurante bar Jalapeños Pop, que ofrece cerveza, chilaquiles y alitas sobre el corredor peatonal de Génova, y que al tener terraza puede ocupar hasta 40% de su capacidad.

En contraste, la terraza del restaurante Ojo de Agua, sobre Florencia, solo tenía un cliente, mientras meseros y cocineros esperaban en la puerta la llegada de más.

En la misma calle, el restaurante coreano Nadefo estuvo vacío hasta las 16:00 horas, cuando una pareja llegó para ocupar una mesa: los primeros comensales en tres meses.

Aunque esta reapertura era ansiada, no será fácil que el sector se recupere del cierre por el COVID-19, advierte Román Hilario Márquez, vicepresidente de delegaciones de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).

“Ya se nos acabaron las reservas de dinero y lo que teníamos en las bodegas, lo poco que teníamos de inventario lo usamos para resarcir el dinero que nos falta o porque hay muchas cosas que ya no tienen las condiciones de calidad”, dice en entrevista.

“La reapertura nos conlleva a abrir como si fuera un negocio nuevo en inversión, para poder rehacer nuestros inventarios. Otro gasto que hemos tenido es mantener las fuentes de trabajo”, agrega.

Encuentro Expansión: El impacto económico del COVID-19 en la CDMX

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La situación se agrava por el pago de renta y nómina mientras no se generan ingresos. Márquez destaca que también los trabajadores se han visto afectados, pues reciben el salario mínimo y la mayor parte de sus entradas depende de las propinas.

En la CDMX, hasta antes de la emergencia sanitaria existían 56,000 restaurantes. A nivel nacional, la Canirac estima que, de 670,000 unidades económicas dedicadas al servicio de alimentos y bebidas, cerrarán para siempre alrededor de 90,000.

De estos negocios, 95% corresponde a microempresas, 3% pertenece a cadenas y 2% es independiente.

Aunque se estima la pérdida de entre 300,000 y 350,000 empleos formales, el impacto podría ser mayor, pues los pequeños restaurantes son negocios familiares.

“La mayoría de los trabajadores son el papá, la mamá, el sobrino, y a lo mejor tienen uno o dos trabajadores registrados ante el Seguro Social”, advierte Márquez.

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Aun con la reapertura, otros factores en contra son el aforo limitado para prevenir contagios y la “Ley Seca” en algunas alcaldías.

“La recuperación va a ser muy lenta, primero por el aforo (...) Otra es que algunas alcaldías han impuesto ‘Ley Seca’. Como restauranteros, nuestro principal objetivo es vender comida, pero la clientela pide bebidas alcohólicas, que para nosotros representa en el mejor de los casos entre el 20% y 30% del cheque promedio”, explica Márquez.

Incluso, el representante estima que los efectos de la actual emergencia serán aún mayores que los del impacto que en su momento tuvo la epidemia de influenza AH1N1.

“En 2009, con la influenza cerramos 16 días y tardamos siete años para recuperarnos; imagine ahora con 100 días cuánto vamos a tardar en recuperarnos, ¿10 o 12 años?”, lamenta.

Hoy, Márquez cree que las ventas rondarán entre 15% y 20%, pues los propios clientes han bajado su consumo y de parte del gobierno federal no se ha recibido apoyo, en tanto que el de la CDMX hasta el momento solo ha ayudado a los meseros.

A pesar de ello y de la cuesta hacia arriba, Márquez asegura que el sector no doblará las manos.

“Los que estamos en la industria restaurantera somos muy comprometidos y queremos nuestro trabajo, somos grandes anfitriones y con ese espíritu vamos a salir adelante”, dice.

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