Por su parte, los empresarios financiaron infraestructura y equipamiento, y presionaron por mejores resultados. Colectivos de víctimas, organizaciones sociales, medios y universidades contribuyeron a mantener la seguridad como una exigencia pública. Una estrategia que se extendió que se amplío a la región de la Laguna.
Los resultados fueron contundentes
En 2012, se reportaron 771 carpetas de investigación por homicidio doloso en Coahuila. En 2018, fueron sólo 228; 70% menos. Lo notable es que los avances se han sostenido y extendido. En la actualidad, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026, Coahuila tiene la mayor percepción de seguridad del país, con 71.5% frente a 24.7% nacional, superando a Yucatán; y la segunda menor incidencia delictiva, con 19,835 delitos por cada 100,000 habitantes.
Una de las claves de este caso de éxito puede estar en el fortalecimiento de sus policías, particularmente las municipales. Su importancia radica en que al prevenir delitos, patrullar calles y colonias, atender emergencias y conflictos, detener a presuntos responsables y realizar puestas a disposición ante las autoridades competentes, le dan presencia cotidiana al Estado en el territorio. Su contacto permanente con la población además les permite conocer de cerca las dinámicas delictivas de las comunidades en las que operan.
Las fuerzas federales pueden ser determinantes para recuperar territorios frente al crimen organizado; pero las policías municipales son necesarias para mantener presencia institucional todos los días.
El estándar que fortalece a las policías locales
Coahuila, la entidad con menor percepción de inseguridad del país y la segunda menor incidencia delictiva también tiene una de las policías municipales mejor evaluadas. La corporación destaca en distintos indicadores de profesionalización y protección laboral de sus integrantes.