El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) es, por diseño constitucional y normativo, la instancia responsable de certificar, acreditar y —al menos en el papel— evaluar el desempeño de las corporaciones policiales del país, municipales incluidas, a través de instrumentos como el Certificado Único Policial.
El problema no es que el instrumento no exista: existe desde hace casi una década.
El problema es que su aplicación real, sostenida y con consecuencias operativas visibles en el terreno, es prácticamente inexistente para la inmensísima mayoría de los más de 2,000 municipios del país.
Se certifica al elemento individual en papel; casi nunca se evalúa a la corporación como sistema de decisión ante escenarios de conflicto social de baja intensidad —como un choque con comerciantes ambulantes—, que es precisamente donde más frecuentemente falla la policía municipal mexicana.
Michoacán no es la excepción a esta regla nacional; es la fotografía más reciente de ella.
Policía municipal: ¿corporación de seguridad o brazo de administración pública?
Sostengo, y lo sostengo con la misma convicción con la que analizo cada expediente de este tipo, que el diseño conceptual de la policía municipal en México está roto en su origen.
Se le exige actuar como fuerza de contención de la criminalidad, pero simultáneamente se le usa —sin capacitación para ello— como brazo ejecutor de políticas de ordenamiento económico, sanitario, vial y patrimonial que nada tienen que ver con la función policial clásica.
Un agente que hoy despeja vía pública de comercio informal, mañana debe atender una riña doméstica y pasado mañana escoltar un desalojo civil.
Sin una currícula de formación que integre administración pública municipal, mediación de conflictos sociales y lectura de coyuntura ciudadana, seguiremos pidiendo a policías que resuelvan con la fuerza lo que debería resolverse con gestión pública.
La corporación municipal debería ser la punta de lanza de un sistema de inteligencia social de bajo umbral —capaz de anticipar, no solo reaccionar, ante la tensión entre comercio informal y espacio público protegido— y hoy no lo es en ningún municipio del país que yo conozca con evidencia sólida.
Coordinación interinstitucional: el eslabón que nadie audita
En Morelia participaron, en el mismo operativo, cuatro instancias distintas: Seguridad Pública, Dirección de Mercados, DIF Municipal y Mediación y Derechos Humanos.
Que las cuatro estuvieran presentes es, en principio, una buena noticia de diseño interinstitucional.
Que aun así haya escalado a un enfrentamiento con una menor en el centro de la controversia demuestra que la simple presencia de instituciones no equivale a coordinación efectiva de protocolo.
Nadie, hasta donde la información pública permite saber, evaluó previamente qué haría cada instancia si aparecía un menor no acompañado en el operativo.
Esa es exactamente la clase de evaluación permanente, preventiva y no reactiva, que el SESNSP debería estar exigiendo —y auditando— a cada corporación municipal del país, y que en la práctica no exige a nadie.
El costo de seguir mirando para otro lado
Morelia se resolverá, mediáticamente, en unas semanas: habrá un informe de Asuntos Internos, quizá una recomendación de la CEDH, y el ciclo noticioso pasará a otro tema.
Pero el diseño institucional que produjo el incidente seguirá intacto, listo para repetirse en Puebla, en Toluca o en Guadalajara la próxima vez que una autoridad municipal despliegue vallas contra el comercio informal sin protocolo, sin evaluación previa y sin verdadera coordinación entre las áreas que, en el papel, ya "trabajan juntas".
Biografía:
Alberto Guerrero Baena es Consultor y Estratega en Política de Seguridad, Policía y Movimientos Sociales, además de titular de la Escuela de Seguridad Pública y Política Criminal del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, así como exfuncionario de Seguridad Municipal y Estatal.
Puedes escucharlo con su análisis en Políticas de Seguridad en diferentes espacios de la Radio y Televisión en CDMX y Michoacán.
Correo electrónico: albertobaenamx@gmail.com