1. Violencia psicosocial
La primera es la violencia de corte psicosocial. Durante mucho tiempo asociamos la violencia letal casi exclusivamente al crimen organizado. Sin embargo, los meses previos al Mundial nos recordaron que no todos los homicidios responden a esa lógica. Ahí están casos como el ataque armado a turistas en la zona arqueológica de Teotihuacán, o el asesinato de dos maestras a manos de un adolescente de 15 años en Lázaro Cárdenas, Michoacán.
Detrás de estos hechos suelen encontrarse conflictos personales, violencia familiar, problemas de salud mental o procesos de radicalización que pocas veces ocupan el centro de la agenda pública. La violencia familiar, uno de los principales factores de riesgo, acumula más de 266,000 denuncias al año pese a la enorme cifra de delitos que ni siquiera se denuncian. Son registros que superan por más de diez veces los del homicidio doloso. Una parte importante de la violencia que enfrenta el país no se combate con operativos contra grupos criminales, sino con mejores políticas de prevención social.
2. Mercados ilícitos
El segundo tipo de problemática son los mercados ilícitos que normalmente pasan desapercibidos, como la trata de personas con fines de explotación sexual. El feminicidio de Edith Guadalupe Váldez, de 21 años de edad, en la Ciudad de México volvió a colocar este tema en la conversación pública y reabrió preguntas sobre la capacidad del Estado para detectar y desmantelar estas redes.
Los datos son preocupantes: las víctimas de trata registradas por las autoridades prácticamente se duplicaron entre 2018 y 2025. Lo más inquietante es que estos mercados pueden operar durante años sin generar altos niveles de violencia visible, pero con costos enormes para la libertad, la dignidad y los derechos de las personas.
3. Armas de fuego en manos civiles
La tercer problemática es la disponibilidad de armas de fuego. Se estima que en México circulan alrededor de 15 millones de armas en manos de particulares, muchas de ellas fuera de control institucional. Cuando el uso de armas se expande socialmente, cualquier conflicto cotidiano puede terminar en asesinato. En los meses previos al Mundial se hicieron virales casos de personas armadas en espacios públicos involucradas en conflictos viales, vecinales, familiares y de agresiones contra civiles. Hay que mirar más allá del crimen organizado. La disponibilidad de armas también es un problema de regulación estatal, convivencia social y salud pública.