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La clase media está huérfana

La clase media no está representada por los partidos tradicionales porque éstos han encontrado formas de ganar elecciones ignorándola. La clase media debe demandar un cambio.
lun 18 octubre 2021 11:59 PM
La clase media mexicana avanzó después de las crisis y no quiere perder su estatus, por lo que busca en los candidatos la estabilidad. (Foto: Thinkstock.)
Las familias de clase media han sido desatendidas por los dos proyectos políticos dominantes.

En el espectro político mexicano hay, a grandes rasgos, dos formas de hacer política: la de Morena y la del PRI-PAN. Ambas ignoran a las clases medias, pero por dos razones distintas.

Por un lado, Morena las ignora porque encontró su nicho en las personas de más bajos ingresos, los cuales son mayoría. En México, el 53% de la población tiene ingresos que lo clasifican en pobreza y otro 13%, si bien no es pobre, tienen un ingreso tan bajo que todavía no puede darse vida de clase media. Les alcanza para no ser pobres, pero no para ser clase media.

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Así, en una decisión política, estratégica e ideológica, Morena ha decidido que no importa representar a las clases medias mexicanas porque son una minoría, pero sobre todo, porque son una minoría difícil de convencer.

Las clases medias con frecuencia se identifican (equivocadamente) con la agenda política de los más ricos y hasta los defienden. Digo “equivocadamente” porque en México una persona de clase media tiene muchas más posibilidades de caer en pobreza que de volverse rico. Pero la clase media, generalmente, no lo sabe o no quiere pensar en ello.

Así, la política de Morena no tiene vasos comunicantes con las clases medias. Por el contrario, sataniza al empresariado (aún si buena parte de la clase media son empresarios pequeños y medianos que necesitan apoyo), no tiene un plan ambicioso de inversión pública (algo necesario para potenciar el crecimiento económico) y no se atreve a imponerse a las mafias educativas – que afectan sobre todo, a las clases medias que no tienen dinero para pagar una escuela de élite.

El PRI-PAN no es diferente. También ha decidido ignorar a las clases medias, pero por una razón distinta: porque ha encontrado su nicho en la representación de las grandes empresas y los millonarios.

El PRI-PAN, sin embargo, es más astuto. A diferencia de López Obrador que abiertamente desdeña a la clase media, el PRI-PAN pretende representarla con su más reciente disfraz, el llamado “Sí por México”. El “Sí por México” se vende como una organización de piso, conformada por empresarios y por todo ciudadano que deteste a López Obrador.

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Sin embargo, al menos hasta ahora, no existe indicio alguno de que el “Sí por México” represente una agenda de clases medias. Por el contrario, la coalición se encuentra comandada por millonarios y por asociaciones empresariales que privilegian, debido a su estructura interna, las ideas de los grandes empresarios.

Los grandes empresarios y los millonarios de México no representan a las clases medias. Por el contrario, se oponen abiertamente a las medidas que más beneficiarían a las clases medias: cambios fiscales, laborales y de gasto público.

Por ejemplo, no quieren aumentos en impuestos a los más ricos (solo aceptan aumentar impuestos que pagan las clases medias, como el IVA). Tampoco quieren leyes laborales pro-trabajador (se oponen a reformas que dificulten el outsourcing y faciliten la organización sindical). Y no quieren un gobierno mejor equipado para dar servicios públicos (solo quieren que nuestro gobierno, escueto como es, sea mejor gastando los pocos centavos que tiene).

Así, la política del PRI-PAN no tiene canales comunicadores con las clases medias y lo ha demostrado con creces. De hecho, si representara a las clases medias, éstas hubieran florecido durante las últimas dos décadas que han estado en el poder. No ha sido así. Las clases medias han crecido, claro, pero inusualmente poco. Por el contrario, México se ha convertido en un semillero de trabajo mal pagado y en un maquilador global de bajo valor.

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La clase media está huérfana porque Morena puede ganar elecciones representando a las mayorías precarias y el PRI-PAN piensa que puede hacerlo aliándose con millonarios y grandes empresas. La clase media está huérfana porque no ha logrado organizarse para convertirse en una voz a la que los políticos no puedan ignorar.

Pienso que este es uno de los retos más importantes de nuestro país y resolverlo requiere cambiar de tajo las dos formas en las que se hace política en México. México debe ser un país donde la obsesión no sea solo erradicar la pobreza, sino ampliar las clases medias.
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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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