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Salida de Afganistán: los relojes y el tiempo

No es que EUA fuera derrotado por los talibanes. Es, más bien, que el ejército estadounidense salió de Afganistán invicto, pero sin nada ni remotamente susceptible de significar una victoria.
mar 24 agosto 2021 11:59 PM
escapan afganistan avión
Salida de afganos en aviones de Estados Unidos.

Un soldado estadounidense interroga a un combatiente talibán capturado tras un enfrentamiento en territorio afgano. Le pregunta por qué siguen peleando: “Ustedes no tienen forma de ganar. Nosotros tenemos aviones de combate, bombas, drones, artillería, vehículos blindados, helicópteros. Estamos mejor entrenados y armados. ¿De veras creen que tienen posibilidad de derrotarnos?”. El prisionero talibán le responde: “Es cierto, ustedes tienen todos los relojes… pero nosotros tenemos todo el tiempo”.

La historia la cuenta Matt Zeller en su libro Watches Without Time: An American Soldier in Afghanistan (Charlottesville: Just World Books, 2012), una compilación de cartas y correos electrónicos que envió a su familia y amigos durante su despliegue como agente especial de operaciones e inteligencia en Ghazni, una provincia en el sureste de Afganistán, en 2008. La encomienda de su regimiento era entrenar a las policías que, algún día, habrían de encargarse de la seguridad en la región.

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Desde el principio, sin embargo, el de Zeller se vuelve un relato pormenorizado no tanto de una misión en vías de cumplirse como de una fractura aparentemente irremediable entre el descuidado gigantismo de las fuerzas de ocupación y la dificultosa fragilidad de un país muy pobre, agreste, atrasadísimo, pero aún así –o, mejor dicho, justo por eso– ingobernable para la superpotencia. Desencuentro tras desencuentro, el simplón aunque bienintencionado idealismo de Zeller se tropieza con todo tipo de desórdenes, impaciencias, desconfianzas, corrupciones, torpezas, brutalidades e incomprensiones hasta cristalizar en la trágica certeza de que Estados Unidos permanecía en Afganistán más por una desdibujada inercia que por un propósito claro.

El 8 de septiembre de 2008 (¡hace casi 13 años!), Zeller apunta que ni los estadounidenses ni sus aliados locales habían logrado el arraigo social necesario para que sus esfuerzos prosperen. Tienen poder, reconoce, pero carecen de autoridad. Mientras las cosas sigan igual, advierte, sus contrapartes afganas no estarán en condiciones de hacerse cargo por sí solas cuando ellos ya no estén. “Me temo que esta guerra está perdida si continuamos así”. Y así continuaron. No es que Estados Unidos fuera derrotado por los talibanes. Es, más bien, que el ejército estadounidense salió de Afganistán invicto, pero sin nada ni remotamente susceptible de significar una victoria.

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“Un reloj es una pieza sorprendentemente compleja de tecnología”, escribe Zeller, “pero si ese reloj no marca el tiempo, si no hay una estrategia que dicte cómo usarlo, entonces […] no sirve para ningún propósito. Por ocho años y contando, no hemos tenido una estrategia que nos indique cómo usar nuestra tecnología, no hemos tenido una meta en función de la cual invertir nuestras fuerzas y recursos. Y así, en este conflicto, los Estados Unidos y nuestros aliados, con todo nuestro poderío militar, no hemos sido más que relojes sin tiempo”.

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Nota del editor:

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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