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#ColumnaInvitada | La carrera presidencial por el 2024 ya inició

Nos guste o no, ya estamos en el camino para determinar cómo se alinearán las fichas y se preparan los distintos equipos para el reto que viviremos en tres años.
dom 20 junio 2021 11:51 PM
presidente México
El 2024 ya está en la mira de clase política.

Estamos ya a varios días de la elección intermedia. Una fecha emblemática que requiere un buen análisis de lo acontecido. A partir de lo que sea el diagnóstico respectivo podremos estar en mejores condiciones para ver cuáles son las tareas siguientes y la ruta de mejora y desarrollo. Partamos de las ideas más sobresalientes.

a. La ciudadanía cuenta: Los procesos electorales son la base de funcionamiento de un sistema democrático. Esa idea de que todo está decidido y mi participación es irrelevante se pudo derrotar. Por el contrario, una participación masiva y plural tuvo lugar. La afluencia a las urnas debe ser una constante que no se olvide jamás.

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b. Las instituciones funcionan: Aunque no nos debería sorprender, quedó claro que el INE y todo el andamiaje ciudadano generó un proceso confiable y que se defiende solo. El vaticinio de desconfianza y desastre se cayó por los suelos. Las instituciones son importantes y deben apuntalarse en todos los campos de actuación respectivos. Cualquier otra propuesta es populista, retórica, regresiva y destructiva.

c. Los partidos políticos requieren reflexionar: Son los eslabones necesarios e indispensables entre la ciudadanía y el gran proceso de decisiones democráticas. Pero les urge una fuerte renovación y contacto con la realidad. Los líderes hegemónicos deben soltar riendas y generar espacios nuevos si aspiran a tener legitimidad y éxito. Sin candidaturas realmente atractivas no podrán remontar en la confianza ciudadana.

c. La delincuencia organizada es un riesgo real: Quizá la lección más dolorosa de esta elección es que hubo una penetración real y ominosa de la delincuencia organizada al impactar con violencia (quitando a candidatos incómodos), acuerdos funestos (sumisión de candidatos), y operación real en el día de la elección (acarreo y compra de votos). El legado: territorios muy amplios en los cuales no solamente hay presencia de bandas delincuenciales, sino que ahora controlarán la gestión pública por las deudas que adquirieron con ellos las autoridades electas bajo su sombra e influencia. Gravísimo problema que nos afectará de manera irreversible si se permite su fincamiento permanente. Inadmisible que el Presidente diga que “la delincuencia organizada se portó muy bien”.

d. El congreso federal debe operar: Es urgente que las distintas fracciones parlamentarias funcionen en un clima de debate, construcción de ideas, y toma de decisiones. Se perdió una oportunidad importante para haber dado mayores balances y contrapesos. Es un gran problema que el partido mayoritario se dedique a aprobar cambios legales sin consenso. Deberán pensar bien en no aprobar “sin cambiar ni una coma”.

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e. La agenda ciudadana es prioritaria: El país está plagado de contrastes y enormes rezagos que se tienen que abordar con urgencia. Las carencias en seguridad, justicia, salud, trabajo, agua, educación, habitación, transporte y esparcimiento, entre otras, son oprobiosas. O le entramos a generar reales soluciones, o tendremos una explosión social de reclamos legítimos. O lo entendemos o pagaremos un precio altísimo, y está claro que este gobierno no solamente no lo entiende, sino que prefiere profundizar esas diferencias y escollos. Perversidad manifiesta.

f. La polarización tiene que parar: El dividir al país es perverso. Debemos trabajar conjuntamente para acotar las grandes diferencias. Todos debemos dejar de promover el divisionismo. Hay que cerrar brechas. Nada de palabras o actos que estigmaticen. Basta de crear barreras.

g. La clase empresarial debe actuar: No es válido que la clase empresarial simplemente actúe como comparsa de autoridades a contentillo. Los empleadores del país deben ser parte de una nueva cultura democrática en que se comprometan a participar en el apoyo para que las causas de la agenda ciudadana encuentren vindicación real.

h. La carrera presidencial ya inició: Nos guste o no, ya estamos en el camino para determinar cómo se alinearán las fichas y se prepararán los distintos equipos para el reto que el país enfrentará de definiciones en menos de 3 años. El trabajo empieza ya, y no hay tiempo que perder.

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Así tenemos las principales ideas del escenario que enfrentamos y queda claro lo que hay que hacer. Debemos actuar para mitigar daños y aspirar una modificación real en tres años, misma que se base en una auténtica agenda ciudadana, una que aborde frontalmente la solución a los grandes problemas del país, empezando por el rezago monumental que existe en casi todo el país.

Tenemos una enorme obligación a cumplir. Sí se puede si nos dedicamos a ello con inteligencia y nobleza. Así es que ya sabemos la respuesta a la pregunta ¿y ahora qué sigue? Es cosa de abrir ojos y oídos, y actuar con celo y contundencia por una mejoría real para los que menos tienen. No podemos fallar. La responsabilidad es compartida. Un paso para atrás, ni para tomar vuelo. Sí se puede.

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Notas del editor:

Juan Francisco Torres Landa es Miembro Directivo de UNE.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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