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#ColumnaInvitada | ¿Qué esperar en seguridad después del 6 de junio?

Nos esperan seis meses para la transición de ayuntamientos y gubernaturas, seis meses donde nada cambiará, donde seguiremos sufriendo la violencia imparable y una “Guerra de baja intensidad”.
mar 08 junio 2021 06:00 AM
violencia e inseguridad
Baja California. Según la organización civil, en Tijuana en 2018 se cometieron 138 asesinatos por cada 100,000 habitantes.

Concluyeron las elecciones más importantes del México contemporáneo, por la gran cantidad de cargos de elección popular disputados; pero también las más violentas que se hayan registrado por el exacerbado nivel de violencia política que se vivió en este periodo electoral, dejando una profunda enseñanza acerca de lo que el crimen organizado puede conseguir a través de la violencia, la potestad de nombrar y remover candidatos con total impunidad, de acuerdo a la conveniencia de los intereses criminales que representan. En esta jornada electoral vimos de todo: asesinatos a plena luz del día, amenazas, atentados, intimidaciones, secuestros y hasta levantones con dedicatoria para aquellos candidatos que no se alinean con la causa criminal.

Los resultados fueron adversos para Morena, ya que no obtuvieron los resultados que esperaban, el partido oficialista quedó muy lejos de arrasar con la elección, como lo hicieron en el 2018, en parte por la grave crisis de seguridad pública que azota a México y que el Gobierno Federal no ha podido resolver, por carecer de una estrategia de seguridad focalizada y orientada a la solución de problemas, lo que ha provocado un escalamiento en el nivel de la violencia de los cárteles del narcotráfico; que siguen buscando controlar territorios para reforzar su influencia como ocurre en Sinaloa, Tamaulipas y Michoacán.

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Los resultados de las elecciones provocarán una reacción de los grupos criminales que buscarán a toda costa reclutar y cooptar a los candidatos ganadores, para poder infiltrar a los futuros gobiernos imponiendo funcionarios en puestos clave, como la seguridad pública municipal y estatal y desde esas posiciones de poder consolidar los proyectos regionales criminales.

Por otra parte, de las 15 entidades federativas que renovarán la gubernatura, los candidatos electos deberán preparar la estrategia de seguridad que implementarán para tratar de contener el fenómeno criminal, así como seleccionar a las personas que integraran la estructura del gabinete de seguridad, aspecto que no es menor dentro de los trabajos de la sucesión, ya que uno de los factores del fracaso en el combate a la criminalidad es la tremenda ineptitud de los funcionarios designados para esta tarea, toda vez que la fórmula para designar a los jefes de Policía siempre es la misma, políticos convertidos en policías, amigos o compadres convertidos en policías o en el peor de los casos inexpertos convertidos a policías.

La función policial es una actividad compleja, por lo técnico de la labor policial y por el descrédito de las corporaciones policiacas de todo el país, cuando un funcionario sin experiencia ni conocimientos policiales es designado en estos puestos, inevitablemente pasará por una curva de aprendizaje, que concluirá aproximadamente a los 2 años de haber asumido el cargo, tiempo excesivo tomando en cuenta que los ciudadanos sufren en el día a día, las manifestaciones más violentas de la criminalidad y esperan una respuesta inmediata de las autoridades.

El punto de partida en la seguridad pública es el municipio, es la policía de proximidad por excelencia, la policía que está llamada a formar comunidad, sin embargo, reflexionemos ¿cuántos presidentes municipales se reeligieron y en sus municipios ya se vivía una grave crisis de seguridad? La respuesta a esta interrogante es básica, porque en estos ayuntamientos las cosas seguirán exactamente igual; crisis, inseguridad y violencia generalizada.

Finalmente, los actores que podrían marcar una diferencia en la formulación de políticas públicas en seguridad son los diputados federales y locales que integrarán la siguiente legislatura del Congreso de la Unión y Congresos Locales, estos representantes podrían marcar la diferencia en el combate a la criminalidad, creando y reformando el marco jurídico necesario para dotar a las fuerzas federales y estatales, de las herramientas necesarias para enfrentar a la delincuencia, de antemano sabemos que no harán la diferencia, porque no han efectuado el diagnostico del problema para entender la estructura y dinámica de las organizaciones criminales, si tuvieran el resultado a estas interrogantes podrían crear, mejores modelos de política pública para afrontar el problema.

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Nos esperan seis meses para la transición de ayuntamientos y gubernaturas, seis meses donde nada cambiará, seis meses donde seguiremos sufriendo de la violencia imparable y la “Guerra de baja intensidad” del gobierno federal seguirá costando la vida de cientos de policías, criminales y ciudadanos inocentes, por lo tanto; serán los 6 meses más largos y más oscuros que nos tocará vivir y sobrevivir en el México violento en que lo han convertido políticos y criminales.

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Nota del editor: el autor ha laborado en dependencias de la Administración Pública; Secretaría de la Defensa Nacional, Centro de Investigación y Seguridad Nacional y Policía Federal. Es maestro en Ciencias Penales, profesor universitario, especialista en inteligencia y procesos de seguridad. Licenciado en Derecho, expositor y capacitador de diversos destacados diplomados en Juicios Orales, Mercadotecnia Política, entre otros. Actualmente se desempeña en el sector privado, cómo socio consultor en Consultoría “CMC Análisis e Inteligencia Empresarial”, empresa enfocada en la realización de auditorías y diagnósticos en seguridad, capacitación a cuerpos policiacos, diseño de equipos de seguridad patrimonial, investigaciones, entre otras.

Twiter: @RCelayaG

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Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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