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#ColumnaInvitada | Redes sociales, censura y comunicación pública

Las redes sociales se han convertido en el espacio público de facto. Son el canal oficial de comunicación entre el gobierno y el pueblo, pero una confianza excesiva en ellas, puede afectar aun país.
mar 23 febrero 2021 06:20 AM
AMLO-Twitter
El presidente arremetió contra Twitter en una de las mañaneras.

El miércoles 6 de enero, en los Estados Unidos, comenzó la sesión ceremonial del Congreso con el fin de declarar formalmente la victoria del actual presidente, Joseph Biden. Sin embargo, este acto fue suspendido ante la entrada y toma del Capitolio por un grupo de simpatizantes del expresidente Donald Trump.

Trump instó a sus partidarios a que llegaran a Washington con el objetivo de marchar para “Salvar a América". En un mitin justo antes de la entrada rapaz de manifestantes al Capitolio, Donald Trump hablo sobre cómo supuestamente le robaron las elecciones. En unas palabras finales, le pidió a los manifestantes dirigirse al Capitolio e impedir ese robo.

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Su discurso beligerante y divisivo ese día fue solo una breve muestra de su continua incitación a la insurrección y al uso de mentiras que se difundían a diario a través de las redes sociales.

Durante su gobierno, las redes sociales le otorgaron indulgencia, independientemente del tema o del lenguaje utilizado. Pero la balanza se inclinó decisivamente en contra del expresidente Trump después de las elecciones de noviembre, cuando se enfureció alegando que las elecciones le habían sido robadas. Finalmente, y debido a que incitó a las masas el pasado 6 de enero, Twitter suspendió permanentemente su cuenta y Facebook de manera temporal.

Esto desencadenó un importante debate en los Estados Unidos sobre si las redes sociales deben de utilizar todos los recursos posibles para eliminar los discurso de odio y las incitaciones a la violencia. Legisladores de ambos partidos incluso se cuestiona si las redes sociales deberían ser reguladas y con qué alcance.

En México, el debate también ya comenzó. El senador Ricardo Monreal presentó una iniciativa para regular las redes sociales y con ello, se argumenta, proteger el derecho a la libertad de expresión de los usuarios.

Esta iniciativa busca regular las redes sociales que tengan más de 1 millón de usuarios, como lo son Facebook y Twitter. Se pretende que las redes tengan un permiso de operación concedido por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

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Para ello, las plataformas deberán de contar con mecanismos para suspender o eliminar cuentas y contenidos. Sin embargo, también será necesario contar con un procedimiento interno que permita impugnar dicha suspensión. En caso de que no exista una resolución expedita, el usuario podrá presentar una queja ante el IFT por violación a la libertad de expresión, y las compañías podrían ser multadas.

El caso Mexicano difiere significativamente del caso estadounidense, sobre todo por las características del consumo de contenido que tiene los usuarios mexicanos. Según una encuesta de 2019 del Pew Research Center, la fuente de noticias más popular para los estadounidenses sigue siendo la televisión (49%). Incluso, si se trata de medios electrónicos, específicamente redes sociales, los estadounidenses utilizan menos estos medios como fuente de noticias.

De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Oxford y the Reuters Institute, Digital News Reports, en Estados Unidos la plataforma más utilizada es Facebook, seguida de YouTube y Twitter. Este orden es el mismo en México. Sin embargo, en México estas plataformas son utilizadas para consumo de noticias. En el caso de Facebook, por ejemplo, el 70% de los usuarios reportaron utilizar la plataforma para consumir noticias, en comparación con solo un 35% de los usuarios en Estados Unidos. YouTube y Twitter siguen esta misma tendencia. En México, el 44% de los usuarios de YouTube y el 15% de Twitter consumen noticias obtenidas de esas plataformas, en comparación con el 24% y 17% de los usuarios en Estados Unidos.

Más allá de los consumos, una situación preocupante en un mundo en donde abundan las llamadas fake news, es la confianza que tienen los usuarios en la información que se obtiene de las redes sociales. En México, de acuerdo al Digital News Reports, la confianza en las redes sociales como fuente de noticias es alta en comparación con países más desarrollados. El 37% de los usuarios confían en las redes sociales, porcentaje que se presenta en cifras similares en países como Kenia (34%) o Brasil (38%). En Estados Unidos, la cifra disminuye significativamente, a 14%. Otros países más desarrollados presentan cifras incluso más bajas, como Francia (13%) y Reino Unido (6%).

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Las redes sociales más grandes tienen la capacidad tecnológica de controlar el contenido de sus feeds mediante algoritmos que clasifican y priorizan las publicaciones. Algunas de estas empresas incluso han establecido políticas que pueden priorizar ciertas fuentes de noticias, y prohibir o limitar otras que pueden estar produciendo contenidos de menor calidad e incluso falsos.

La iniciativa del senador Monreal se presenta como una forma de proteger la libertad de expresión y de colocar en tela de juicio el derecho que pueden tener compañías privadas de sancionar o silenciar ciertos discurso, o incluso, de promover otros. Si bien es importante debatir el papel de las empresas, y su capacidad de controlar el discurso político y público, el centrarse solo en ello deja de lado un aspecto también muy importante.

Las redes sociales se han convertido en el espacio público de facto. Son el canal oficial de comunicación entre el gobierno y el pueblo. Sin menospreciar la capacidad de alcance y de inmediatez de las mismas, y la funcionalidad que ello conlleva para la distribución de mensajes de importancia pública, las redes sociales también distribuyen información falsa. Estas pueden ser utilizadas para distribuir noticias como parte de las estrategias de ciertas empresas, o de ciertos intereses. Una confianza excesiva en la información que se obtiene de ellas, específicamente en el caso de noticias, puede tener consecuencias significativas en el desarrollo democrático de un país.

Se pueden afectar elementos esenciales de una democracia participativa, como lo son la transparencia y la rendición de cuentas así como una comunicación política efectiva entre gobierno y ciudadanos. El uso de las redes sociales como única vía de comunicación no necesariamente es efectiva, sobre todo si se depende de terceros para la difusión de información de interés nacional.

Sin embargo, tampoco existe hasta el momento una solución integral que permita erradicar las influencias nocivas de las redes sociales sin también suprimir las mismas características que las hacen populares. La información falsa se ha propagado siempre, incluso sin la ayuda de las redes sociales. Sería un error pensar que estas son la fuente del problema, cuando son parte en realidad, de un problema social y político mucho mayor.

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Nota del editor: La autora es profesora investigadora de la Escuela de Comunicación en la Universidad Panamericana.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única de la autora.

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