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#LaEstampa | Doña Beatriz Gutiérrez en Europa

El debate del viaje es absurdo, pero el que versa sobre el perdón y los pueblos originarios es más interesante, y sobre ello hay que reflexionar con más calma, sostiene nuestro columnista León Krauze.
jue 15 octubre 2020 11:59 AM
Beatriz Gutiérrez Müller en Francia
Una de las primeras actividades de Beatriz Gutiérrez Müller en Europa fue tener un encuentro con Brigitte Macron, esposa del presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Beatriz Gutiérrez Muller, esposa del presidente López Obrador e historiadora de profesión, viajó a Europa para tratar de garantizar el préstamo de varios objetos muy valiosos para incorporarlos a la celebración que planea el gobierno en memoria de la caída de Tenochtitlan en 1521.

En redes sociales se ha escrito mucho sobre la misión de Gutiérrez Muller, que incluye la entrega de cartas algo singulares, de autoría del presidente López Obrador. También se ha publicado mucho sobre la pertinencia (y probabilidad) de requerir los objetos en cuestión, incluido el célebre penacho de Moctezuma, que probablemente nunca perteneció al tlatoani. Por ahí también se han publicado mensajes sobre asuntos inanes como la indumentaria que eligió la historiadora para su encuentro con el Papa Francisco, como si el tema fuera importante.

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Los comentarios sobre el viaje han coincidido con el debate sobre el perdón que el presidente de México quiere obtener de los distintos actores del drama de la conquista y la historia mexicana, desde España hasta la propia Iglesia.

El debate del viaje es absurdo. Nada tiene de malo que la señora Gutiérrez Muller haya viajado a Europa para, desde su experiencia, representar los intereses del país rumbo a las celebraciones del 2021. Que si no es primera dama, pero allá si se presenta como tal. Que si nadie la eligió. Todas son tonterías. Hay cosas mucho peores que tener a una primera dama con iniciativa y conocimiento (aunque siempre se puede caer en la espiral de Carmen Romano de López Portillo, pero eso es extremo).

El debate sobre el perdón a los pueblos originarios es más interesante, y sobre ello hay que reflexionar con más calma. Lo que es indudable es que todo aquel que conoce realmente la historia de la Conquista sabe que los conquistadores españoles actuaron con tremenda saña. Basta la horrenda crónica de la masacre del Templo Mayor, comandada por Pedro De Alvarado, para entender la violencia y la brutalidad de los hombres de Cortés contra los mexicas, que no eran, ni de lejos, una pera en dulce, como claramente indica la solidaridad de muchos otros pueblos sojuzgados que se unieron a los españoles en contra de Tenochtitlan.

De nuevo: hay cosas mucho peores que debatir sobre la historia de México. Ojalá se haga con seriedad y gozo el año que viene.

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Nota del editor: Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autor.

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