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Transformaciones socioeconómicas tras la pandemia

Nuestra columnista invitada asegura que los hábitos de consumo cambiarán, las personas cuidará sus gastos y serán más exigentes; la crisis está propiciando comportamientos más racionales y selectivos.
jue 14 mayo 2020 06:00 AM
(Obligatorio)
Las actividades comerciales cambiarán por la epidemia de coronavirus.

Ante lo que vivimos hoy en una era de gran movilidad de las personas en las ciudades y de medios de comunicación intensos, es preciso adoptar todas las herramientas posibles para contribuir a una disminución del efecto que la pandemia tiene en la salud y que por el confinamiento se presenta una disminución de la actividad humana, impactando en el entorno económico como lo estamos presenciando, sin dejar a un lado lo que está sucediendo con los hábitos y actitudes que se han transformado en las personas desde que se declaró la pandemia.

La velocidad de adaptación a una vida diferente ha sido estrepitosa afectándonos en nuestras actividades a tal grado que los hábitos en confinamiento se han modificado cambiando la forma cotidiana de consumir bienes y servicios en particular el consumo de productos de alimentación, bebidas y cuidado personal y del hogar. Según la Asociación de Venta Online, ante la pandemia cinco de cada 10 personas que acceden a internet compran en línea. Las compras en línea en los sitios de los supermercados crecieron 195 por ciento por el temor de los consumidores a ser contagiados y por otro lado porque se suma una variable llamada comodidad.

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Si bien en las primeras semanas de adaptación se presentó un caos que originó desabasto de productos en las tiendas, a estas alturas los consumidores están pensando más en el momento de gastar al comprar algo; se han vuelto más exigentes por la incertidumbre que tenemos hacia una visión de mediano y largo plazo por los efectos en el freno de la actividad económica y el desempleo a nivel regional como global que se han venido presentando.

Dada la situación, ahora el consumidor reflexiona más en qué y cómo gastar respecto a sus necesidades a cubrir. Tenemos que pensar qué sucederá cuando acabe el distanciamiento social y la economía active su engranaje para empezar a funcionar de nuevo. Es una realidad que, normalmente después de vivir una situación crítica, quedan temores o fobias que generan cambios de hábitos por ejemplo, respecto a asistir a los lugares como rutinariamente lo hacíamos, a tiendas o a eventos donde se encuentren grupos de gente numerosos; pero ¿cómo será el comportamiento en el gasto del consumidor?, y ¿cuál deberá ser el comportamiento de las empresas que sufren con los cambios de hábitos del consumidor? Las marcas deben ser empáticas y contribuir a la sociedad más allá de su core de negocio, generar confianza y afinidad, las personas necesitan que las entiendan desde su propia personalidad y necesidades emocionales, funcionales y económicas.

Hoy se hace necesario para las empresas anticiparse a las preocupaciones y necesidades del consumidor, donde las marcas necesitarán tener una comunicación asertiva buscando su generación de valor y crecimiento, acelerando a la vez su transformación digital. Los consumidores buscarán mayor seguridad fijándose en que los productos que compren estén libres de riesgo y mayor calidad en cuanto a estándares y eficacia, particularmente respecto a productos de alimentación, limpieza, y antisépticos. El origen de los productos puede también convertirse en un elemento clave para los consumidores, la apuesta por los productores locales en productos frescos así como en los ingredientes hará que los consumidores se acerquen más a ellos.

Aunado a las elementos antes mencionados se encuentra la limitante financiera que hace del consumidor un ser más consciente, demandante y crítico no solo con lo que compra sino con la forma en que vive en general, por lo que es seguro que después de la crisis lo que prevalecerá será consumir cada vez menos y mejor.

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La crisis está propiciando comportamientos más racionales y selectivos. Los consumidores serán más racionales en la compra, prestando más atención al precio y al valor de uso de los productos, ya que han redescubierto su capacidad para controlar o reducir su consumo y los beneficios que conlleva este control enfocándose también al ahorro. Los hábitos de consumo ligados al confinamiento pueden consolidarse una vez que éste termine. La extensión y repetición de las crisis económicas han ido creando un tipo de consumidor resiliente que desarrolla nuevos hábitos de compra en busca de oportunidades y ofertas, esta crisis que estamos viviendo no es la excepción.

Es importante prepararse e ir tomando decisiones para la postcrisis, porque el entorno socioeconómico al que nos enfrentaremos va a ser muy diferente al que hasta ahora conocemos y hemos vivido.

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Nota del editor: la autora es directora de la licenciatura en Economía en la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana.

Las opiniones de este artículo son responsabilidad única del autora.

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