“En 2024, la elección tuvo como referentes inmigración y seguridad y todo el tema de la gestión fronteriza frente a la crisis, convirtiendo a México como parte también de la discusión del debate interno en Estados Unidos”, recuerda.
Sin embargo, en el gobierno de la presidenta Sheinbaum se lograron avances en la reducción de flujos migratorios en más de 70%, por lo que la migración no será tema de presión.
Vamos a seguir viendo una relación tensa, pero la estrategia de México tendrá que ser identificar algunos actores importantes, no nada más en el poder legislativo incluso en gobernaturas".
Daniela González, internacionalista.
En materia de seguridad, sí se prevé que se mantenga la presión pero más por discurso que por impacto en los ciudadanos.
“La población estadounidense espera que mejore la economía antes de estar preocupados porque encarcelen a Rocha Moya, no saben ni quién es”, dice Anabel Ortega.
La especialista considera que el combate al narcotráfico para Trump es relevante por un asunto de propaganda, pero no por ello lo es para los estadounidenses, pues el fondo está en una crisis de salud pública.
“El combate al fentanilo no ha dado ningún resultado. Ningún narcotraficante encarcelado ha combatido el problema de adicción y de salud pública que tienen los Estados Unidos. Entonces, es una preocupación, pero no es la principal”, sostiene.
Daniela González considera que México junto a Brasil se han mantenido como un contrapeso a la política intervencionista de Estados Unidos, pero ello no lo eximirá de esa presión que seguirá ejerciendo el gobierno de Trump.
"No quiere decir que no vayamos a seguir teniendo esta presión, seguramente en el discurso va a seguir habiendo esta presión", agrega.
Los próximos dos años para la relación México-Estados Unidos, no serán fáciles, pero para los especialistas, el cambio que traerá la elección de 2026 abre posibilidades para que México establezca nuevos canales de comunicación que lo aleje poco a poco de los aranceles y de la constante presión en materia de seguridad.