¿Qué pasó después de la matanza de estudiantes en Tlatelolco?
Después de la matanza de Tlatelolco en México predominó un clima de tensión, represión y confusión. El Gobierno fustigó la lucha estudiantil para que la imagen del país mejorara mientras iniciaban los Juegos Olímpicos de 1968, que se llevaron a cabo 10 días después de la matanza.
Según informes de la CIA, lo ocurrido en Tlatelolco generó dudas sobre la capacidad de México para garantizar la seguridad de los Juegos Olímpicos. El cable cita a "observadores capacitados" y señala que tras “el incidente” el gobierno mexicano está decidido a evitar cualquier nueva interrupción.
Una vez terminada la justa deportiva, el Ejército duplicó su presencia, amenazó a los líderes y reforzó la vigilancia. El 1 de noviembre, de acuerdo con un documento desclasificado de la CIA, el estado mexicano desplegó dos unidades de militares, con 1500 hombres cada una.
“Ambas se encuentran en entrenamiento para ser utilizadas en caso de nuevos actos de violencia, y es probable que el gobierno adopte una política de represión severa si fracasan sus tácticas conciliadoras moderadas", decía el cable.
El gobierno de México además autorizó el uso de la fuerza excesiva en zonas rurales porque a lo largo de todo ese año tuvo miedo de una insurrección. "Todos los comandantes de zona militar tienen autoridad para actuar contra estudiantes que causen disturbios en las provincias, sin consultar con la capital", reza el cable que puede consultarse en el repositorio del Archivo de Seguridad Nacional.
El 30 noviembre para evitar cualquier manifestación el gobierno incluso amenazó con cerrar las universidades, si la situación no volvía pronto a la normalidad.
Hasta que finalmente, el 11 de diciembre, el secretario de Estado, Dean Rusk, informó al presidente estadounidense Johnson “que las protestas estaban llegando a su fin”, en vísperas de su próxima reunión con el presidente Gustavo Díaz Ordaz.