“¡No al acoso escolar! Todos merecemos respeto”, se lee en una lona colocada a la entrada de la Secundaria Diurna No. 83 Presidente Valentín Gómez Farías, en Tlatelolco, alcaldía Cuauhtémoc.
Gabriela Espinoza, quien llevó a su hijo de 14 años al regreso a clases para su último año como estudiante de secundaria, señala que el adolescente fue molestado el ciclo escolar anterior por algunos compañeros, aunque reconoce que el personal docente intervino para detener la situación. “Tuvo compañeros medio agresivos y eso es lo que más me preocupa, el entorno. Una ventaja de esta escuela es que tiene circuito cerrado y está uno más tranquilo por cualquier cosa que llegue a pasar adentro”, comenta.
Incluso niños y niñas más pequeños llegan a ser víctimas de acoso escolar, como el hijo de Ilse Medina, de solo ocho años, quien comenzó este lunes su tercer año en la Escuela Primaria Italia, en la colonia Guerrero, alcaldía Cuauhtémoc.
“Mi niño es autista de nivel 1 y al menos al inicio sufrió mucho bullying. La escuela me apoyó mucho pero los niños pueden ser muy violentos, cero empáticos y los papás no educamos”, afirma Ilse.
En estudiantes de la edad de su hijo, Ilse nota que son frecuentes la frustración y el enojo, emociones que pueden convertirse en agresividad. Lo que hace la diferencia para su hijo es que esta primaria cuenta con maestros de acompañamiento para las y los alumnos que necesiten apoyo extra e incluso para detectar e intervenir en casos de acoso.
El Gobierno de la Ciudad de México lanzó el programa ‘Vida Plena, Corazón Contento’ para atender el bienestar emocional y mental de estudiantes de primarias, secundarias y preparatorias públicas en la capital. El programa cuenta con un equipo de 200 profesionales de la salud mental que acuden a las escuelas para impartir talleres a niños y adolescentes, así como canalizar a aquellos menores que se encuentren en situaciones de riesgo.