“Me dice: ‘mañana me vinculan a proceso; es una verdadera injusticia’”, relató.
Farías permanece en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México, desde que fue trasladado desde Argentina a México la madrugada del viernes pasado.
La audiencia se reanuda este miércoles y en esta segunda parte se prevé que se determine si el contraalmirante será vinculado a proceso. La diligencia se realiza a puerta cerrada y mediante videoconferencia por motivos de seguridad nacional.
La Fiscalía General de la República (FGR) sospecha que Farías participó en un esquema de huachicol fiscal, pero para Gámez el proceso también representa un riesgo personal para su esposo.
Dijo que Farías tiene un problema del corazón y que actualmente padece ansiedad y dificultades para dormir. Explicó que en Argentina recibía pastillas, pero que en México aún no se las suministraban porque debe ser valorado por un cardiólogo.
“Duerme ratitos. O sea, duerme ratitos, pero no duerme una noche completa”, comentó.
La situación, señaló, le genera temor de que su problema cardíaco pudiera ser utilizado para justificar una eventual agresión. “Me daba miedo, la verdad, que usaran ese problema para decir: ‘Ay, le pasó algo’”, afirmó.
Al ser cuestionada directamente sobre si teme que su esposo pueda ser asesinado, Gámez respondió: “Silencian... como ha habido anteriormente casos que los callan, pues que los maten”.
La esposa del contraalmirante dijo que teme también por su seguridad y la de sus hijos. Afirmó que recibió, a través de su abogado, una amenaza para que dejara de conceder entrevistas.