La justicia estadounidense cuenta actualmente con una bolsa de más 200 mdd por otros criminales mexicanos integrantes de "Los Chapitos", La Familia Michoacana y Cárteles Unidos.
Entre los objetivos de EU están Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, líderes de "Los Chapitos"; Johnny Hurtado Olascoaga, de la Nueva Familia Michoacana; y Luis Enrique Barragán Chávez, de Cárteles Unidos, entre otros.
Todos ellos forman parte de los cárteles que fueron designados como organizaciones terroristas por el gobierno de Donald Trump.
Apenas la semana pasada, autoridades estadounidenses anunciaron una bolsa de 100 millones recompensas por líderes del Cártel Jalisco Nueva Generación, entre los que se encuentran Audias Flores Silva, "Jardinero"; Julio Alberto Castillo Rodríguez, "El Chorro"; Gonzalo Mendoza Gaitán, "El Sapo", Julio César Montero Pinzón, "El Tarjetas", Ricardo Ruiz Velasco, “Tripa", Carlos Andrés Rivera Varela, "La Firma", y Griselda Margarita Arredondo Pinzón.
La recompensa por "El Pelón" supera lo que se ofreció por otros criminales como Rafael Caro Quintero, líder del extinto Cártel de Guadalajara, cuyo monto ascendió a 20 millones de dólares, o la de Ismael “El Mayo” Zambada, por quien la oferta llegó a 15 millones de dólares.
Desde 1986 Estados Unidos cuenta con este Programa de Recompensas contra Narcóticos, una herramienta que tiene como propósito ayudar al gobierno a llevar ante la justicia a los principales responsables de introducir a territorio estadounidense toneladas de drogas ilícitas cada año.
El Departamento de Estado reveló la semana pasada que en cuatro décadas se han pagado más de 200 mdd en recompensas a través de su programa contra el narcotráfico internacional y llevado ante la justicia a 90 “delincuentes peligrosos”.
De acuerdo con el Departamento de Estado, entre los llevados ante la justicia por parte del Programa de Recompensas contra Narcóticos , están Benjamin Arellano-Félix, líder del Cártel de Tijuana; Alejandro Treviño-Morales, líder de rango medio de Los Zetas en Nuevo Laredo, Edgar Valdez-Villarreal, del Cártel de Sinaloa y Heriberto Lazcano-Lazcano, del Cártel del Golfo. No en todos los casos se cobraron las recompensas, pero sí hubo ofrecimientos millonarios.
Yadira Gálvez, profesora-investigadora del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Políticas de la UNAM, plantea que se requiere más que incluir en la lista de recompensas a criminales para desmantelar una organización.
"El objetivo del gobierno estadounidense es ejercer más presión, pero además llevar todas las acciones para desarticular organizaciones completas. Hay un primer impacto con la captura de los liderazgos, pero tienen que desarticular la macrocriminalidad", plantea.
La desarticulación de estas organizaciones no nada más debe centrarse en la captura de los liderazgos, sino en ir contra todas sus operaciones".
Yadira Gálvez, profesora de la UNAM.
No obstante, expertos en seguridad pública plantean que Estados Unidos no escatimará en recursos económicos para desmantelar al Cártel Jalisco Nueva Generación, una organización que califica como despiadada.
“Las cifras exorbitantes que ofrecen como recompensas no tendrán límites”, afirma Alejandro Martínez, experto en seguridad y catedrático de Universidad La Salle, aunque asegura que aunque los montos pueden ser atractivos, no es tan sencillo que alguien traicione a los buscados por la justicia estadounidense.
“Las personas que están ligadas a esos liderazgos, a esas estructuras, reciben más dinero que el que pudieran en un momento dado tener ante una situación para delatar a sus jefes. Para ellos no es un aliciente”, agrega.