En un comunicado, las autoridades aseguraron que, además, la empresa presentó evidencia de controles de proceso en toda la cadena y de la aplicación de sistemas de gestión de inocuidad basados en recomendaciones internacionales.
Explicaron que Taylor Farms cuenta con un sistema de trazabilidad de productos y materias primas que permitió a las autoridades identificar el origen de la lechuga y rastrear un lote retenido en la aduana de Laredo, Texas, pero que nunca ingresó a territorio estadounidense.
“De ese lote se obtuvo la muestra que posteriormente arrojó un resultado falso positivo, mismo que fue referido por la FDA”, apuntaron.
En la inspección a la planta también se investigó la salud de los trabajadores y, según las autoridades, no se identificaron brotes por enfermedad diarreica que ameriten intervenciones por parte de los servicios de salud.
La semana pasada, Estados Unidos informó que investigaba un brote de diarrea explosiva tras detectar 1,644 casos de esta enfermedad en cinco estados. Las infecciones comenzaron entre el 13 de mayo y el 13 de julio de 2026.
Tras las primeras indagatorias, la FDA encontró que, de los afectados, cientos se enfermaron tras comer en restaurantes de Taco Bell en Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental, y asoció el brote con la lechuga que Taylor Farms de México provee a la cadena de comida.
Pero, tras el falso positivo de los productos mexicanos a Cyclospora, la FDA anunció que continúa las investigaciones, analizando muestras y retirando estas lechugas del mercado.