“Ahí prevalecían la herencia de plazas, la repartición de plazas, es decir, proponían personas incondicionales”, apunta. “Con el paso de los años, todos los secretarios de educación tenían a sus pequeñas hordas de incondicionales, inamovibles al interior de la secretaría”.
Luisa María Alcalde, consejera jurídica de la Presidencia de la República, aseguró hace una semana que el gobierno federal no regresará a ese esquema y mantendrá el control de las plazas docentes.
A partir de agosto se realizará una consulta en cada escuela del país para que todo el magisterio aporte ideas para el diseño del nuevo modelo de carrera.
Sin embargo, advierten los especialistas, el punto clave no es si el gobierno o los sindicatos mantienen el control de las plazas, sino que realmente se asignen conforme a la capacidad e idoneidad de los mejores docentes.
“Si tú determinas quién es el profesor, quién es el director y a qué escuela va, entonces determinas la gobernanza del sistema educativo”, explica Marco Antonio Fernández, director de la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey.
El especialista coincide en que volver a las comisiones mixtas sería un retroceso porque en el pasado estuvieron asociadas con prácticas de corrupción y control político de las plazas.
“No había forma de tener mejor calidad de aprendizaje porque las promociones respondían más a criterios sindicales, de conectes y corrupción que al mérito profesional”, afirma el también responsable del Programa de Educación y Anticorrupción de México Evalúa.
La discusión sobre las plazas docentes y la gobernanza educativa, subraya, ocurre en un contexto marcado por los bajos resultados académicos del país y por problemas estructurales de aprendizaje.
No habrá movilidad social ni desarrollo mientras persistan estos problemas de corrupción y captura del sistema educativo.
Marco Antonio Fernández, especialista en política educativa.