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La polémica de recortar el calendario escolar reflejó falta de planeación y deficiencias en la SEP

Las expertas en la materia cuestionaron las declaraciones que el secretario de Educación, Mario Delgado, emitió sobre que el último mes de clases era “tiempo muerto”.
jue 14 mayo 2026 01:15 PM
Clases en educación básica
La SEP generó una polémica en días pasados al intentar adelantar las vacaciones escolares de fin de curso. (Foto: Carolina Jiménez/Cuartoscuro)

El intento de cerrar el ciclo escolar de manera anticipada reveló que la Secretaría de Educación Pública (SEP) opera sin estrategias planificadas y con decisiones improvisadas que afectan al alumnado, señalaron especialistas en educación.

Desde el jueves pasado se inició una polémica ante el anuncio de la dependencia de recortar un mes de clases por el Mundial de Futbol y las olas de calor.

El rechazo a la propuesta llevó a la SEP a mantener el calendario escolar original, que concluye el 15 de julio.

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Aunque esta decisión fue celebrada, las expertas dicen que exhibió que las autoridades no pensaron en la comunidad educativa.

“Demostró un profundo desconocimiento de las situaciones reales que suceden en las escuelas y en las familias”, aseguró Cristina Perales, directora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación de la Universidad Iberoamericana.

“Esta situación nos deja ver cómo las escuelas y la educación en el país dejan de ser una prioridad en lo práctico. O sea, retóricamente se establece que la educación es una prioridad nacional”, agregó en una mesa de análisis.

Para Ximena Chao, directora general de Planeación Estratégica e Innovación de la Ibero, lo grave de las decisiones de la SEP es que no contemplan las afectaciones que causan en las familias.

“Denotan una falta de planeación de fondo, donde se presume una suerte de improvisación”.

Las especialistas también cuestionaron las declaraciones que el secretario de Educación, Mario Delgado, emitió sobre el tema. Por ejemplo, que el último mes de clases es “tiempo muerto” y que las escuelas no son territorio para el resguardo de las infancias.

Al respecto, Sandra Montes de Oca, directora del departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, explicó que es cierto que las escuelas no deben reducirse a la función de una guardería.

Sin embargo, aclaró, sí son una red de protección emocional y no solo de enseñanza de conocimientos formales.

“No solo se aprenden contenidos", explicó. “En la escuela, el alumnado aprende a esperar, compartir, negociar, resolver conflictos, respetar límites, cooperar y reconocer emociones. Eso no siempre aparece en una boleta, pero es la base del bienestar psicológico”.

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Perales señaló, además, que la SEP es la responsable de programar el ciclo escolar y que en su planeación anual debería considerar actividades específicas para el último mes de clases, como autoevaluaciones, ejercicios de transición al siguiente nivel educativo.

En el caso de la educación media superior, donde mayor deserción escolar se registra, ese último mes de clases podría aprovecharse para hablar de sus metas a futuro.

“Tendría que haber una planeación desde el día uno que empezó el ciclo escolar e incorporarla como una parte relevante que puede permitir el cierre, consolidación y paso hacia las siguientes etapas”, apuntó.

Por separado, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señaló que los cambios al calendario escolar crearon un clima de incertidumbre y preocupación, además de evidenciar las debilidades del sistema educativo, como rezagos en el aprendizaje, falta de infraestructura y bajo rendimiento académico.

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“La marcha atrás de esta decisión ha puesto en evidencia la falta de planeación de la política educativa”, subrayó. “El calendario escolar importa porque el tiempo en las aulas no se traduce igual para todos los estudiantes”.

La organización Educación con Rumbo coincidió con esa visión en otro posicionamiento.

“Un sistema educativo de calidad no puede construirse desde decisiones erráticas, sino a través del diálogo y la corresponsabilidad entre todos los actores de la comunidad educativa”, indicó.

Así que demandó a la SEP fortalecer los mecanismos de participación de la comunidad escolar para garantizar que la toma de decisiones se sustente en evidencia pedagógica.

Eso es necesario porque, hasta 2025, solo el 78.1% de las escuelas del país contaban con un Consejo Escolar de Participación Social activo.

“Solo mediante la planeación, la inversión en escuelas y en corresponsabilidad con la sociedad civil será posible asegurar la continuidad del aprendizaje y garantizar el derecho a una educación de calidad”.

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