El embajador de Estados Unidos lanza críticas
Desde la tierra del Cártel de Sinaloa, organización designada como terrorista, Johnson soltó el primer golpe.
Durante la colocación de la primera piedra del proyecto energético "Mexinol", en Topolobampo, el embajador advirtió que esos delitos son obstáculos para la inversión y el desarrollo estratégico.
“Ninguna empresa comprometerá recursos donde las reglas no son claras, donde no hay transparencia o donde la rendición de cuentas es opcional. Si queremos que proyectos como este tengan éxito, si queremos que nuestro futuro compartido sea tan prometedor como puede ser, la corrupción ni la extorsión deben tener cabida”, dijo el pasado 23 de abril.
La presidenta fue cauta y solo respondió: “Es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá”. Se limitó a decir que es importante que haya un ambiente para la inversión sin corrupción.
Sin embargo, no es la primera tensión entre ambos países. Unos días antes, el estadounidense lamentó la muerte de los dos agentes de la CIA en Chihuahua, quienes presuntamente participaron en un operativo en México sin conocimiento del gobierno de Claudia Sheinbaum.
En un mensaje que escribió en redes sociales, el embajador sostuvo que ese hecho era un recordatorio del riesgo que enfrentan los funcionarios mexicanos y estadounidenses dedicados a proteger a las comunidades.
Mientras, la mandataria federal ha calificado la presencia de los agentes estadounidenses en México como un acto que vulnera la soberanía nacional del país y violenta la Ley de Seguridad Nacional.
Otra crítica que lanzó el embajador Ronald Johnson en los últimos días fue el 29 de abril, cuando respaldó formalmente los señalamientos del Departamento de Justicia contra diez funcionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador Rubén Rocha Moya, así como el senador Enrique Inzunza, ambos militantes de Morena.
Desde un comunicado, la embajada mencionó que si bien no podía pronunciarse sobre los detalles del caso, aseguró que se investigará la corrupción que facilita el crimen organizado y “perjudica” a ambos países cuando Estados Unidos tenga “jurisdicción”.
“Combatir la corrupción y la actividad criminal transnacional es una prioridad compartida para los Estados Unidos y México. Nuestros países se han comprometido a fortalecer la transparencia, hacer cumplir las leyes anticorrupción y defender el Estado de derecho. Esto es lo que nuestros ciudadanos en ambos lados de la frontera quieren y, como lo he señalado en reiteradas ocasiones, es lo que merecen”, se menciona en un comunicado.
A lo que la mandataria Claudia Sheinbaum calificó como “injerencismo” las declaraciones de la embajada de Estados Unidos en México, a cargo de Ronald Johnson.
“Son declaraciones desafortunadas, porque un embajador de Estados Unidos en México, un embajador de Francia en México, un embajador de Ucrania en México, de Irán en México —para poner las distancias—, de Cuba en México, de Argentina en México, un embajador no puede tener una actitud injerencista”, señaló el pasado 30 de abril.
Desde su conferencia mañanera recordó una frase del expresidente Miguel de la Madrid: “Los norteamericanos entre más blandito encuentran, más se van metiendo”, a lo que dijo que México busca una colaboración con Estados Unidos de respeto, colaboración y respeto.