Su aplicación por vía intravenosa abre la puerta a otros riesgos, como las infecciones o reacciones alérgicas.
Simón Barquera, director del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del Instituto Nacional de Salud Pública , ve preocupante que se pongan de moda estos supuestos tratamientos alternativos.
Hay muchas razones para advertir a la población que no se hagan este tipo de tratamientos”,
Simón Barquera, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública.
Cuando se toman vitaminas, explica, lo que no se absorbe se desperdicia y se orina. Aun así, los cócteles de vitaminas en suero promocionan un supuesto beneficio mayor por llegar directo al torrente sanguíneo. No pasan por el tubo digestivo y se saltan la barrera natural del cuerpo para filtrar sustancias.
“Eso está muy bien cuando son tratamientos médicos o para salvar vidas; para hidratar a personas que no se pueden hidratar de otra manera”, explica.
Pero para dar vitaminas intravenosas sin una indicación médica es riesgoso. Sobre todo en clínicas donde el personal carece de formación para evaluar a los pacientes, garantizar la seguridad sanitaria y el uso adecuado de sustancias. Incluso, muchos sueros dicen incluir, además de vitaminas, otros fluidos.
“Aunque le enseñaran el producto, la mayoría de la gente no está capacitada para juzgar, viendo la caja de un producto, si es seguro o no. No hay que estar experimentando en sus cuerpos, hay muchos riesgos”.
El especialista dice que las personas con deficiencias de vitaminas sí requieren un tratamiento, pero solo cuando estas enfermedades ya fueron diagnosticadas.
Para el resto, las vitaminas se pueden obtener con una alimentación sana. Ante síntomas sostenidos de debilidad, recomienda acudir a un médico tradicional.
La falta de energía, a veces, no es producto de carencia de vitaminas. También influye el metabolismo, la calidad de la dieta, la cantidad de calorías y hasta la falta de actividad física.