En su mensaje, la institución instó a que se implementen políticas públicas que garanticen su protección y bienestar y subrayó que la “dignidad de la mujer” debe ser un principio que guíe a la iglesia y a las respuestas estructurales de la sociedad.
La iglesia destacó que las mujeres aún enfrentan situaciones de vulnerabilidad que requieren atención y apoyo, como aquellas que atraviesan la maternidad en solitario, las víctimas de violencia doméstica, las que viven experiencias de aborto y las mujeres mayores que sufren en soledad.
“La realidad que viven muchas mujeres exige una atención profunda que también involucre políticas públicas capaces de protegerlas y acompañarlas. La maternidad en soledad, la violencia doméstica, la explotación, la pobreza o el abandono requieren respuestas estructurales que garanticen dignidad, oportunidades y protección”, añadió.
En este sentido, advirtió que aquellas atrapadas en estas realidades requieren respuestas efectivas y por ello, afirmó, en la iglesia se ha trabajado para acompañar a las mujeres en su sufrimiento, a través de diversas iniciativas como casas de acogida, centros de escucha, orientación espiritual y psicológica y obras de caridad.