García, del IMCO, plantea que la reforma de la presidenta Sheinbaum fue un paso importante para que a nivel constitución se estableciera la paridad, sin embargo, falta concretar el marco legal secundario. “El gran pendiente legislativo son las reformas secundarias, leyes que ya se quedaron atoradas en el Congreso, a la Ley del Trabajo, a la ley de igualdad entre hombres y mujeres, porque esos marcos secundarios no están homologados a la Constitución”, dice.
Ese es el primer reto del actual gobierno, pero hay otros, como concretar el Sistema Nacional de Cuidados, que permita a las mujeres trabajar o tomar mejores empleos.
Cuando aún trabajaba, Monserrat Núñez llegó a dejar solos a sus hijos. Ellos tenían cinco y siete años, pero, al vivir alejada de su familia, era prácticamente imposible que algún familiar le ayudara a cuidarlos. “Cuando eran más pequeños, tuvimos que dejar a nuestros hijos solos bajo llave, cuando era la pandemia que no había clases presenciales. Ellos calentaban su comida, se las dejábamos en la mesa servida y tapada para que solo la metieran al micro”, recuerda.
El gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador eliminó las estancias infantiles federales al asegurar que había irregularidades y optó por entregar apoyos de 1,600 pesos bimestrales a padres para que decidieran si pagaban una guardería o a alguien más el cuidado de sus hijos. Con la presidenta Sheinbaum se anunció la creación de Centros de Cuidado y Educación Infantil como parte de un Sistema Nacional de Cuidados, pero el programa va lento.
Fátima Masse, consultora y docente en temas sociales, plantea que el Sistema Nacional de Cuidados es importante y apunta a cambiar la idea de que solo a las mujeres les corresponden los cuidados.
“El Sistema Nacional de Cuidados es un sueño para muchas, porque hay desigualdades dentro del hogar y del mercado laboral; esto te da una oferta de cuidados alternativa que puedes aprovechar para que, sin que cambie toda esa estructura, tengas más tiempo para un trabajo remunerado. Tenemos que cambiar esta ideología en donde las mujeres son las cuidadoras y los hombres, los proveedores. Hay mucho trabajo que se puede hacer desde el gobierno y las empresas”, dice.
Uno de los retos del país está en la cancha de los empresarios, quienes, entre otros pendientes, deben transitar a contratar al mejor perfil para un cargo y que el género no sea un obstáculo.
“El hombre no se va a embarazar, no va a pedir licencia de paternidad, por lo tanto, se prefiere al hombre porque va a salir ‘menos caro’. La paradoja es que, al dar una licencia de maternidad solo a las mujeres, las castigas. Lo que hacen los países nórdicos es que tienes una licencia de maternidad y una de paternidad”, comenta Hernández.