Mover el reloj dejó de ser una actividad nacional en México, pero en algunas ciudades de la frontera norte sigue marcando la rutina de cada año. Para quienes viven ahí, el ajuste de una hora no es un trámite: cambia horarios de entrada al trabajo, modifica la salida de clases y obliga a recalcular trayectos, vuelos y citas que dependen de la hora oficial. Saber cuándo toca mover el reloj ya no es un dato menor, sino una forma de evitar llegar tarde o perder conexiones.
Conoce los estados y municipios que aún deben aplicar este cambio y por qué.