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Seis de cada 10 personas en zonas urbanas experimentan fallas o intermitencias en suministro de agua potable

Un estudio realizado por investigadores de la IBERO reveló que los hogares en estratos socioeconómicos medio bajo y bajo presentan hasta 68 % más probabilidad de sufrir problemas de acceso al agua.
mié 28 enero 2026 12:18 PM
6 de cada 10 personas viven con falta de agua potable: estudio confirma qué zonas tienen más fallas
Un reciente estudio advierte que la desigualdad en el acceso al agua en México no es solo un problema de escasez física, sino de gobernanza, capacidad institucional y exclusión social. (Foto: Graciela López Herrera/ Cuartoscuro)

En las principales ciudades de México, contar con agua entubada no garantiza un acceso continuo, suficiente ni equitativo. Así lo documenta el estudio “Acceso diferenciado al agua potable en zonas urbanas de México. Un estudio sobre las desigualdades” , el cual reveló que más del 60% de la población urbana enfrenta fallas o intermitencias en el suministro de agua potable, a pesar de la amplia cobertura de infraestructura hidráulica en el país.

Basada en más de 24,000 observaciones de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU 2024), la investigación identificó que la inseguridad hídrica urbana está estrechamente asociada con factores estructurales como la pobreza, el tipo de vivienda, la percepción sobre la efectividad de los gobiernos locales y el género.

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Los hogares en estratos socioeconómicos medio bajo y bajo presentan hasta 68% más probabilidad de sufrir problemas de acceso al agua que aquellos en estratos altos, mientras que las mujeres jefas de hogar enfrentan mayores riesgos de fallas en el suministro, lo que evidencia una desigualdad hídrica de carácter social y de género.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Iberoamericana, refiere además que existen diferencias territoriales relevantes, pues zonas metropolitanas como el Valle de México y Guadalajara concentran las probabilidades más altas de fallas en el suministro, particularmente en áreas periféricas y con mayores niveles de pobreza.

De acuerdo con los hallazgos, la zona oriente de la Ciudad de México presenta la más alta probabilidad de sufrir fallas por el agua, en contraste con las alcaldías centrales de la capital.

"Este fenómeno puede estar relacionado con aspectos socioeconómicos sobre todo la pobreza que se vive en esos contextos, por esa razón la zona oriente de la metrópolis tiene los mayores problemas de agua, como también lo han señalado otros estudios, donde el caso más sobresaliente es Iztapalapa, como también nosotros lo encontramos", apunta el estudio.

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Mapa de la Zona Metropolitana del Valle de México con la graduación de la probabilidad de que ocurran fallas y fugas en el suministro de agua potable. (Imagen tomada del estudio: "Acceso diferenciado al agua potable en Zonas Urbanas de México. Un estudio sobre las desigualdades".)

En contraste, Monterrey muestra una mejora relativa en comparación con años anteriores, a pesar de ubicarse en una región con baja disponibilidad natural de agua, lo que confirma que la escasez no depende solo de factores ambientales, sino de la capacidad institucional y la forma en que se gestiona el recurso.

Los autores advierten también que la política hídrica en México continúa midiendo el acceso al agua principalmente a partir de la infraestructura instalada, pero deja de lado aspectos clave como la frecuencia, cantidad y calidad del suministro. Señalan que esa visión parcial invisibiliza la inseguridad hídrica que enfrentan millones de personas en las ciudades.

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Ante este panorama, en el informe se propone fortalecer a los organismos operadores de agua, rediseñar los indicadores oficiales de acceso, invertir en infraestructura diferenciada por región y tipo de vivienda e incorporar enfoques sensibles al género y la pobreza.

La evidencia sugiere que las mujeres jefas de hogar enfrentan desventajas respecto a otras variables importantes como el ingreso y su ubicación geográfica en las periferias más empobrecidas, lo que, de acuerdo con el estudio, impacta negativamente su acceso al agua potable y puede afectar de forma paralela otras dimensiones como el saneamiento y afectar directamente su salud.

De no atenderse estas desigualdades, advierten los investigadores, los problemas de acceso al agua pueden intensificarse en un contexto de cambio climático, crecimiento urbano y presión sobre las fuentes hídricas.

El estudio forma parte del Volumen III: Desarrollo regional y los retos de la sustentabilidad ambiental, publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México en diciembre de 2025, y aporta evidencia clave para repensar la gestión del agua como un tema central de justicia social y desarrollo urbano sostenible.

Segundo Día Internacional de la Justicia Hídrica

Este lunes 26 y 27 de enero se conmemoró el segundo Día Internacional de Justicia Hídrica, en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), un encuentro internacional que posiciona a México como un referente en la discusión global sobre el derecho humano al agua y la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión más justos y equitativos.

Durante la inauguración del evento, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena Ibarra, subrayó que la justicia hídrica no puede reducirse a indicadores de cobertura o a obras de infraestructura.

“La justicia hídrica no se trata solo de cifras, sino de igualdad, dignidad y derechos. México está construyendo un nuevo modelo de gestión del agua que supere el enfoque extractivista, recupere nuestros ríos y garantice el acceso equitativo, colocando en el centro a las comunidades, especialmente a quienes históricamente han sido excluidas”, afirmó.

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Autoridades, comunidad científica y representantes internacionales durante el Segundo Día Internacional de la Justicia Hídrica, realizado en el IMTA los días 26 y 27 de enero de 2026.

(Foto: Facebook/ IMTAmx)

La funcionaria destacó que asegurar el acceso equitativo y sostenible al agua como un derecho humano contribuye a reducir desigualdades, prevenir conflictos y fortalecer el tejido social. Señaló que ninguna política pública será suficiente sin la participación activa de las comunidades ni sin el diálogo entre ciencia, gobierno y saberes tradicionales. En este sentido, resaltó las recientes reformas al marco legal del agua y los procesos de restauración de ríos como acciones clave para avanzar hacia una gestión hídrica más justa.

Por su parte, la directora general del IMTA, Patricia Herrera Ascencio, advirtió que el mundo enfrenta una bancarrota hídrica global, caracterizada por la sobreexplotación de acuíferos y la degradación de los ecosistemas, situación que supera la capacidad de renovación de la naturaleza. Frente a este escenario, señaló que al IMTA le corresponde aportar soluciones científicas y técnicas que respondan a los crecientes desafíos del agua, con la justicia hídrica como eje de acción.

El encuentro reunió a comunidades, personas investigadoras, tomadoras y tomadores de decisiones, representantes diplomáticos y organismos internacionales, con el objetivo de articular el conocimiento comunitario tradicional con la ciencia y compartir experiencias nacionales e internacionales para enfrentar las desigualdades en el acceso, uso y gobernanza del agua.

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