La red criminal operaba desde España y México, utilizando empresas fachada y rutas internacionales para introducir drogas en Europa. Entre los arrestados se encuentran un miembro del Cártel de Sinaloa y un empresario propietario de una empresa de mármol que utilizaba su negocio para ocultar y distribuir la droga.
En el marco de esta operación, la Policía Nacional descubrió al menos 40 kilos de metanfetamina ocultos en una estatua de Popeye con destino a Tenerife, una isla en el océano Atlántico. También se interceptaron 38 kilogramos de marihuana que la organización envió a Finlandia, así como casi 3 millones de euros escondidos en un búnker en una nave industrial en Valencia.
Las investigaciones indican que la organización utilizaba técnicas sofisticadas para el envío de la droga, ocultándola en piedras de mármol importadas desde México para eludir los controles aduaneros. Además, las autoridades descubrieron que nuevos miembros de la red, tanto en España como en México, intentaban reorganizarse económicamente tras el golpe sufrido por la operación.
Las autoridades continúan investigando las conexiones internacionales de la organización, que operaba en diversas ciudades de España, como Madrid, Valencia, Alicante y Málaga, y que mantenía vínculos directos con el Cártel de Sinaloa.
Golpe al CJNG
En noviembre pasado, la Policía española infomró que desmanteló una "oficina" del Cartel Jalisco Nueva Generación en España, encargada de introducir en Europa "grandes cargamentos de cocaína y metanfetamina desde Sudamérica".
La operación, que contó con la colaboración de la DEA y la policía de Países Bajos, consiguió arrestar a veinte personas, dos de ellas "objetivos prioritarios de la agencia estadounidense DEA desde hace años", indicó en un comunicado la Policía Nacional, que no identificó a los detenidos.
Entre los sospechosos figuran miembros de la Camorra italiana, que estaban a cargo de la distribución internacional desde España.